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El PSOE subraya que "las banderas no dan de comer" e insiste en pedir diálogo sin inmovilismo ni prepotencia

Ximo Puig aboga por "dar la vuelta a este calcetín" y reitera su apuesta por la tercera vía de la reforma constitucional
El secretario de Reformas Democráticas de la Ejecutiva Federal del PSOE, Ximo Puig, ha admitido su preocupación por la situación política de Cataluña, que a su juicio se mueve entre el "inmovilismo" y la "prepotencia", y ha insistido en apostar por el diálogo y la "tercera vía" de la reforma constitucional porque "las banderas no dan de comer".
En declaraciones a Europa Press, Puig ha denunciado el "efecto iceberg" que está alejando las posiciones de unos y de otros situando a Cataluña en una situación muy complicada, y ha advertido de que "la radicalización lleva siempre aparejados malos resultados".
"Percibo malas sensaciones en el sentido de que hay mucha polarización, pero también buenas sensaciones porque se está abriendo un camino de centralidad que puede y debería ser finalmente un poco la plataforma de aterrizaje para que los que queremos vivir juntos podamos vivir juntos", ha explicado.
HAY QUE BUSCAR CÓMO "SALIR VIVOS"
El dirigente socialista reconoce que no le gusta ni el plan de Artur Mas, que este martes ha insistido en la celebración de la consulta unilateral de Cataluña, ni el del presidente Mariano Rajoy, al que acusa de "inmovilismo", y pide a ambos buscar un espacio que permita "salir vivos" de esta situación.
"La ruptura es muy negativa para Cataluña y para España --ha añadido--. Tenemos que dar la vuelta a este calcetín tal y como está montado y eso no se puede hacer desde una actitud prepotente y desde el inmovilismo".
A su juicio, "en estos momentos hay muchísimos catalanes y españoles que no llegan a final de mes" y en cambio "las banderas no dan de comer" ni generan trabajo ni nuevas expectativas a los jóvenes que se tienen. "Pongamos cada cosa en su sitio, pero ni una bandera ni otra", insiste.
Lo que el dirigente del PSOE recomienda es "diálogo permanente" porque "hay que hablar todos los días", y en ese sentido valora la última reunión entre Rajoy y Mas, aunque es consciente de que "dialogar no significa permanentemente acordar".
"Pero no se puede acordar sin dialogar --insiste--. Si uno se sitúa en el inmovilismo y otro se sitúa en el otro inmovilismo estaremos muy contentos cada uno de haberse conocido pero al final no hay ningún tipo de posibilidad de diálogo. Eso es lo que en estos momentos está matando un poco la situación política entre Cataluña y España".
AL FINAL, LA TERCERA VÍA SE ABRIRÁ PASO
Su apuesta es "la tercera vía", que pasa por la reforma de la Constitución de 1978 para adaptarla a la realidad actual y que al final acaben votando todos los españoles, que son los que tienen "el derecho a decidir". Su secretario general, Pedro Sánchez, planteó esa reforma al presidente Rajoy, aunque admite que "con escaso éxito".
Según Puig, hay "muchas voces" fuera del PSOE e incluso "en la derecha intelectual o política", que están de acuerdo en la "vía federal" para reactivar la convivencia. "Creo que no va a ser fácil pero se conseguirá", confía.
"Nosotros pensamos que la reforma de la Constitución es un instrumento fundamental para reactivar la convivencia en España y para hacer posible que todos los españoles, vivamos donde vivamos, tengamos la conciencia y la posibilidad de vivir juntos y de sumar las identidades en vez de confrontarlas. Y no sólo desde la perspectiva de una reforma federal, sino también de una reforma profunda de la Constitución en otros ámbitos como es la igualdad, la participación en Europa, el blindaje del Estado del bienestar...".
Y avisa de que "no sólo se trata de incorporar a Cataluña", sino que hay "un problema gravísimo" con la financiación de las comunidades autónomas que provoca "una gravísima desigualdad entre españoles que viven en un sitio o en otro".
SINGULARIDADES, PERO SIN PRIVILEGIOS
"Y esa es la peor de las asimetrías. No estamos hablando de asimetrías entre territorios, estamos hablando asimetrías entre personas porque no se garantiza la misma dotación de servicios públicos en una comunidad que en otra.
Ximo Puig, que también es el secretario general de los socialistas valencianos, tiene claro que la solución no es primar a Cataluña frente a las demás comunidades, sino de revisar el modelo en profundidad para el conjunto de las autonomías, evitando "privilegios".
"Las asimetrías, que ya las hay, se pueden permitir o aceptar si tienen que ver con la singularidad, pero no con la ruptura de la igualdad. Ese es el planteamiento que hay que hacer --argumenta--. Somos diferentes, pero ello no debe afectar a lo principal, y es que los ciudadanos tengan las mismas posibilidades".