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Se cumplen 50 años del peor accidente nuclear de la historia de España

Justo medio siglo después, la pedanía almeriense de Palomares todavía no se ha podido librar de la contaminación radioactiva provocada por el peor accidente nuclear de la historia de España. Son 50 años de estigma social según relatan sus habitantes. Todo se desencadenaba el 17 de enero de 1966, en uno de los momentos más tensos de la guerra fría. A las 10 y 22 de la mañana chocaban en el aire un B-52 y un avión nodriza estadounidenses con cuatro bombas termonucleares, con una carga atómica entre todas casi 300 veces más potente que la de Hiroshima. Fatalidad, que se alió con la fortuna al no explotar ninguna de las cuatro. Aunque eso sí, se esparcieron unos 20 kilos de plutonio de dos de ellas. Las dos, en tierra. En apenas unos meses se cerraba el caso y se negaba a la opinión pública la radioactividad en la zona, algo que se desmentía 42 años después, en 2008, en un informe del CIEMAT que marca el nuevo escenario: el que propicia el encuentro histórico del pasado mes de octubre entre los gobiernos de España y EEUU, con John Kerry comprometiéndose, en una declaración de intenciones, a retirar 50.000 metros cúbicos de tierra contaminada.