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El Parlamento catalán defiende la autonomía del PSC para decidir las funciones de sus díscolos

El reglamento atribuye a los grupos la facultad de determinar quién les representa
Los servicios jurídicos del Parlament han dictaminado este jueves que la Mesa de la cámara "no puede interferir en el funcionamiento interno de los grupos parlamentarios", después de que los tres diputados del PSC pidieran amparo a la Mesa porque el grupo socialista les retiró sus funciones de representación en las comisiones y la capacidad de intervenir en los plenos.
La Mesa decidió el martes encargar un informe sobre la situación de los diputados Joan Ignasi Elena, Marina Geli y Núria Ventura, cuyo grupo les suspendió cautelarmente de sus funciones de representación, después de que en enero rompiesen la disciplina de voto apoyando pedir al Congreso que transfiera a Catalunya la competencia de convocar un referéndum.
El documento de los servicios jurídicos concluye que la potestad de decidir qué diputados le representan en las comisiones es del propio grupo, y, sólo si un diputado abandonase un grupo o fuese expulsado --algo que no se ha producido--, la Mesa tendría la función "reglada y sin margen de actuación" de declararles no adscritos.
FUNCIONES QUE CONSERVAN
Aunque les hayan retirado funciones, el documento concreta cuáles siguen teniendo los díscolos por su condición de parlamentarios: derecho de asistencia, de voto, a delegarlo por maternidad, obtener información y "activar ciertas iniciativas parlamentarias".
Entre estas iniciativas se incluye presentar enmiendas, preguntas escritas, solicitar información y comparecencias, y, "muy residualmente, intervenir en los debates" en casos muy concretos: responder a alusiones, pedir que se lea un texto, reclamar que se cumpla el reglamento del Parlament y explicar el sentido de su voto si es distinto al del grupo.
Estos derechos de todo diputado por el hecho de serlo no los puede retirar nadie, pero es el grupo quien tiene capacidad de decidir quién debe asumir las labores de representación durante un debate o en una comisión.
El informe detalla que "actualmente los grupos parlamentarios son el eje sobre el que gira la vida política de las asambleas legislativas", una tendencia que se contrapone al carácter más individualista que tuvieron las primeras cámaras.
EL PAPEL DE LA MESA
La "única intervención" que podría hacer la Mesa en base al reglamento vigente sería en dos casos: si abandonasen su grupo o si el portavoz del grupo comunicase su expulsión.
"En ambos casos la intervención de la Mesa es reglada y no tiene margen de actuación", y esta únicamente consistiría en declarar no adscritos a los diputados, algo que no les permitiría formar un grupo propio, sino integrarse en el mixto; además, perderían todos los cargos que ocupaban en el Parlament y sólo tendrían el derecho a estar en una comisión.
Los servicios jurídicos argumentan que el reglamento se hizo así para desincentivar casos de transfuguismo y evitar que los diputados que abandonen un grupo o sean expulsados "puedan disfrutar de privilegios de procedimiento y económicos que no tenían en su situación anterior".