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Peritos confirman la falsedad de unas cartas atribuidas a una mujer encontrada muerta 18 años después de su desaparición

Peritos caligráficos de la Policía Científica, que han declarado este martes durante la sexta sesión del juicio por la desaparición de la sevillana María del Carmen Espejo, fallecida hace 21 años junto a su hijo Antonio cuando contaba con diez, cuyos restos aparecieron en una finca de Almonaster La Real (Huelva) en 2011, 18 años después, han confirmado que la firma estampada en la carta mecanografiada que supuestamente envió la víctima a una tía suya es falsa por imitación "como si fuera copiada", al comprobarla con la firma de otros documentos originales.
Durante esta sesión ante el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva, estos peritos han coincidido en que "sí hay diferencias suficientes como para determinar la falsedad de esta firma", aunque no pueden concretar si su autor fue el acusado de los hechos.
Sin embargo, otros peritos caligráficos, propuestos por la defensa, han indicado que no pudieron determinar la autoría de esta firma porque no contaban con un documento original para compararla.
Por otro lado, en cuanto a la carta manuscrita enviada supuestamente por Genaro Ramallo al diario Odiel justo después de su detención, en la que exponía este texto literal "la que fue mi mujer y mi hijo hacían camping en una propiedad que yo adquirí cerca de Almonaster y fue allí donde encontré sus cuerpos sin vida", los peritos aseguran que es suya, así como la misiva que envió a la jueza instructora de los juzgados de Aracena.
Respecto a la firma existente en la carta enviada supuestamente por la víctima a la Junta de Andalucía, donde trabajaba, en la que renunciaba a su puesto de trabajo, señalan que "tenía muy mala calidad y no se podía comprobar su era falsa o no" al tratarse de una copia digital.
PRUEBAS DE ADN
Por otro lado han prestado declaración los peritos que realizaron las pruebas de ADN a los restos hallados en el pozo de la finca de Almonaster, donde se encontraron los cadáveres, y comprobaron que pertenecían a María del Carmen Espejo y a su hijo Antonio, y que éste último era hijo también de Genaro Ramallo porque "todos los marcadores eran compatibles".
Por último, otro agente de la Policía Científica, que analizó unos vasos de plástico encontrados en el citado pozo, ha recordado en los mismos "no se hallaron huellas", una circunstancia lógica después de tanto tiempo transcurrido.
Este miércoles continuará la vista oral con la declaración de cuatro agentes más y médicos forenses que analizaron los restos de las víctimas.