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Piden nueve meses al acusado de matar a patadas a un perro en Santander

El juicio será el lunes, 7 de marzo, en el Juzgado de lo Penal número 3
El Ministerio Fiscal pide una pena de nueve meses de prisión para el hombre acusado a matar a patadas a un perro, después de que se produjera una pelea entre el can y el de su propiedad.
Los hechos ocurrieron el 28 de abril de 2014 en la calle Rualasal de Santander y por ellos el fiscal le pide una pena de nueve meses de prisión por un delito de maltrato animal doméstico y le reclama una indemnización de 4.500 euros para la propietaria del perro.
Precisamente, la dueña del perro fallecido, que ejerce la acusación particular, reclama la misma indemnización pero eleva la petición de pena hasta los 11 meses de prisión y la inhabilitación del imputado para trabajar con animales durante dos años.
Junto a la propietaria del perro, la Asociación para el Bienestar de los Animales El Refugio ejercerá la acusación popular en el juicio que se celebrará el próximo lunes, 7 de marzo, a partir de las 11.00 horas, en el Juzgado de lo Penal número 3 de Santander (calle Alta).
Según el auto del juez instructor, el perro, de nombre 'Blas' se encontraba en la puerta de un supermercado esperando a su dueña, que compraba en su interior. El can, un pastor catalán de siete años, no estaba atado pero sí llevaba un bozal, similar al que se coloca a los caballos.
Al pasar otro perro, un Shar Pei, se produjo un "normal y ordinario enfrentamiento entre ambos" animales, que "degeneró en riña abierta". Entonces, el dueño del perro acometido intervino "propinando sin necesidad alguna una media docena de patadas" con unas "pesadas botas de montaña" que calzaba.
"Tras esa primera tanda de patadas, ambos perros se separaron" dirigiéndose el pastor catalán hacia otro lugar, pese a lo cual el imputado, "sin detenerse en ningún momento, continuó dándole más patadas" al animal, "dirigidas todas ellas a la zona abdominal".
Según señaló el juez instructor al concluir sus investigaciones, el hombre tenía "intención de causarle la muerte o aceptando la posibilidad de que tal cosa ocurriera, y ello pese a que alguno de los presentes en el lugar le exigía que parase, pues podía matar al animal, como así sucedió".
Explicaba el magistrado que la prueba más valiosa de lo ocurrido es la declaración del único testigo presencial, "que pudo ver todo el hecho desde el principio hasta el final", ya que ni las cámaras de seguridad del supermercado ni las de una sucursal bancaria cercana pudieron captar la escena.
Frente a la tesis exculpatoria del hombre, que argumenta la defensa de su propio perro, el juez señaló que, si bien "es evidente" que hubo un ataque, "es cosa muy distinta" que dicho ataque "generara un riesgo tal para el perro del imputado que justificara en alguna medida la desproporcionada y salvaje reacción que tuvo".