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Policías locales acusados de agresión en Granada dicen que sólo mediaron en una pelea y que no golpearon

Los dos agentes de la Policía Local de Granada acusados de agredir "sin motivo alguno que justificara su comportamiento" a un padre y sus dos hijos, han negado que los golpearan con sus defensas y han explicado que simplemente mediaron en una pelea en la que participaban.
Los procesados, para los que la Fiscalía reclama una condena de tres años de prisión y multa de 1.200 euros por dos delitos y una falta de lesiones, e inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión durante el tiempo de la condena, han indicado que de hecho ellos fueron los lesionados por los tres denunciantes.
Según han explicado, el día de los hechos, alrededor de las 4,00 horas del 24 de febrero de 2008, se encontraban patrullando por la zona de Plaza Nueva, en el centro de Granada, cuando una pareja les requirió porque se estaba produciendo una pelea multitudinaria en la Plaza de la Sillería. Una vez allí comprobaron que había alrededor de una decena de ciudadanos de raza negra y tres de raza blanca implicados en una "fuerte pelea" en la que mediaban todo tipo de golpes.
Los dos policías, según han indicado, les pidieron que cesaran su actividad, y el caso es que así lo hicieron, pero el grupo minoritario siguió profiriendo amenazas racistas e insultos xenófobos contra los otros ciudadanos, y la acometida volvió a reiniciarse. Fue entonces cuando pidieron refuerzo policial, y, al oírse las sirenas policiales, los ciudadanos de raza negra huyeron de allí. Sí se quedaron los otros tres, a los que pidieron que se identificaran. Éstos, sin embargo, se negaron, reprochando a los policías, según han afirmado estos agentes, que no "echaran a los negros de España".
Después, se introdujeron en el interior de la cafetería Lisboa, cercana a los hechos, y allí se quedaron hasta que los agentes se marcharon, considerando que podían ser identificados con facilidad ya que tendrían algo que ver con el local. Los agentes han negado que golpearan en algún momento a aquellos tres individuos, y han afirmado que sólo usaron sus defensas para intentar separar a los implicados en la pelea, pero simplemente empujando.
Sin embargo, el principal agredido, el padre, ha ofrecido un relato totalmente opuesto al de los agentes y ha señalado que efectivamente él y sus dos hijos se encontraron en un callejón con ciudadanos de raza negra, y que estos empezaron a insultarlos.
Él se puso nervioso porque llevaba en el bolsillo la recaudación del día, y empezó a retroceder hacia atrás y vio "el cielo abierto" cuando se personó en el lugar la Policía Local. Sin embargo, y sin pedirles documentación "ni mediar palabra" los dos agentes la emprendieron a golpes con sus defensas contra los tres, lo que les llevó a huir a su cafetería, desde donde avisaron a la Policía Nacional.
El testigo ha negado que fuera golpeado anteriormente por algún ciudadano negro, y ha indicado que sufrió diversas lesiones de consideración, como nueve puntos de sutura en la cabeza, y lesiones en un riñón, el hombro, la frente y el cuello.
El juicio continuará este jueves con las conclusiones y los informes finales de las partes personadas, tanto de las acusaciones --la Fiscalía y la particular--, como de las defensas, por lo que quedará ya previsiblemente visto para sentencia.
ACUSACIÓN DE LA FISCALÍA
Según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, los hechos se remontan a las 4,20 horas del 24 de febrero de 2008, cuando los dos agentes, en el ejercicio de sus funciones, se personaron en la Plaza de la Sillería de Granada vistiendo el correspondiente uniforme reglamentario, pues al parecer se estaba produciendo un enfrentamiento entre varias personas.
Una vez en el lugar, "sin motivo alguno que justificara su comportamiento", la emprendieron a golpes con un hombre de 49 años y sus dos hijos, de 23 y 22 años, por su supuesta participación en la disputa que había motivado su desplazamiento. Como quiera que los dos procesados "no cesaban en su actitud" de agredir a los tres, éstos se vieron obligados a refugiarse en una cafetería, en Plaza Nueva, "con la finalidad de proteger su integridad".
A pesar de ello, los dos policías no dejaban de increparles desde el exterior, propinando incluso una patadas en la puerta que, sin embargo, no llegó a causar daños. Consecuencia de la agresión cometida por los dos inculpados fue la causación de lesiones de distinta consideración entre el padre y sus dos hijos.
El primero tuvo herida inciso-contusa en la cabeza, hematomas y contusiones lineales en región lumbar y zona abdominal o contusión renal. Su hijo de 23 años tuvo también herida inciso contusa en cuero cabelludo, hematomas y contusiones; y el otro joven sufrió policontusiones y distensión de muñeca.