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Rajoy aguanta el chaparrón

El chaparrón no sólo caía fuera. La intensa lluvia era el menor de los males de Mariano Rajoy y Alberto Ruiz Gallardón a su llegada a Génova. Un centenar de simpatizantes les esperaban para increparles y pedir su dimisión. Al grito de "María estamos contigo" recibían al presidente del PP y al alcalde de Madrid y pedían su dimisión al tacharlos de "cobardes".
Los ánimos estaban caldeados . La concentración se había convocado vía sms y las reacciones de los populares al abandono de San Gil habían movilizado a los simpatizantes populares. La tarde del jueves José María Aznar, Esperanza Aguirre o Regina Otaola planteaban públicamente sus dudas respecto al rumbo de la dirección del partido.
El ex jefe del Gobierno José María Aznar se mostraba "profundamente disgustado" por las decisiones San Gil mientras Aguirre advertía de "que algo se está haciendo muy mal en la dirección nacional del PP". Los simpatizantes clamaban en Génova al considerar que "no hay oposición real al Gobierno" e incluso pedía la devolución del voto confiado el 9-M.
Cuando el PP estaba sólo, la unión era evidente frente al resto de fuerzas parlamentarias. El batacazo electoral de los populares en las últimas elecciones ha traído la división en el partido y una lucha fratricida que ha desembocado en el abandono de políticos de primera fila. Eduardo Zaplana, Ángel Acebes, María San Gil y Ortega Lara son los nombres que han provocado la ira de los simpatizantes contra Mariano Rajoy este viernes en Génova.
"No cambiaremos ni una coma"
A pesar de todo, Mariano Rajoy aguanta al frente del PP. Durante su intervención en la reunión de alcaldes ha ratificado su decisión de presentar su candidatura en el Congreso de Junio. El líder popular repetía una y otra vez en su discurso que no tiene "que cambiar ni una coma en nuestro planteamiento". "No vamos a cambiar los principios pero veremos formas distintas de ver la vida", explicaba Rajoy antes de anunciar que el PP "es un partido reformista y tiene la necesidad de adaptarse a la realidad de un mundo que cambia".
El abandono de San Gil ha socavado los cimientos populares y Mariano Rajoy ha salido este viernes en defensa de su proyecto y ha instado a que si alguien quiere presentarse al Congreso del partido "que dé un paso adelante y lo diga".