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Rita Barberá, senadores prestados y debates interminables, protagonistas de la legislatura del Senado

La corta legislatura del Senado ha tenido a una protagonista indiscutible: la exalcaldesa de Valencia Rita Barberá, situada en el centro de atención porque un juzgado de Valencia estaba investigando por supuesto blanqueo de capitales al que fuera su grupo municipal al completo, salvo una excepción.
El llamado 'caso Taula' estalló poco después de que Barberá tomara posesión del escaño el 13 de enero junto al resto de senadores. No acudió a la constitución de las comisiones el día 9 de febrero ni a la reunión del PP del Senado con el propio Mariano Rajoy el día 10. Pero un mes después, el 15 de marzo, reapareció y lo hizo en un Pleno en el que le esperaban más los periodistas que sus compañeros de partido, muchos de los cuales hubieran preferido ya entonces que hubiera dimitido.
Apareció en la Cámara Alta y proclamó que no quería esconderse. No lo ha hecho desde entonces y ha faltado sólo a un Pleno en marzo, porque le coincidió con su declaración como testigo en el 'caso Nóos' en Palma de Mallorca.
UN POLÉMICO PRÉSTAMO DE SENADORES
La legislatura arrancó con una polémica por el préstamo de senadores del PSOE a ERC y Democracia y Libertad para que pudieran formar grupo propio. El gesto, que se ha producido en otras legislaturas, fue interpretado por el PP como un guiño de los socialistas a los independentistas para lograr su apoyo ante la investidura de Pedro Sánchez.
La causa de este préstamo es que el Reglamento del Senado obliga a sumar al menos diez miembros para formar grupo. Esas dos formaciones se quedaron en ocho y el PSOE les cedió dos a cada uno. Cuando la legislatura echó a andar, esos senadores volvieron al Grupo Socialista.
Por otro lado, el PSOE le cedió también un puesto en la Mesa del Senado al PNV, puesto que en la pasada legislatura ocupó Convergéncia i Unió.
CONCILIAR, PERO DEBATIR HASTA LAS 9 DE LA NOCHE
Una de las pocas iniciativas que se han aprobado este periodo de sesiones ha sido una moción del PP a favor de que la jornada laboral termine a las seis de la tarde y de cambiar el huso horario para extender a todo el país el horario canario, medidas con las que creen que mejoraría la conciliación de la vida laboral y familiar.
Paradójicamente, los senadores decidieron limitar el horario de sus Plenos pero no a las seis de la tarde, sino a las nueve de la noche. Una de las sesiones de marzo concluyó a la una de la madrugada y todos los grupos convinieron que no podía ser: los debates concluirán alrededor de las 21 horas, y así lo hicieron en los Plenos siguientes.
BARRERAS ARQUITECTÓNICAS
También al arranque de la legislatura quedó de manifiesto que el Senado mantiene barreras arquitectónicas, y en estos pocos meses ha tenido que realizar los cambios necesarios para que pueda trabajar con normalidad la senadora de Podemos por Castilla-La Mancha Virginia Felipe. Ya en la anterior legislatura tuvo que adaptarse a la presencia de una senadora sorda, también de Podemos, para lo que se han contratado asistentes.
La senadora denunció la situación el mismo día que tomaba posesión del escaño en su silla de ruedas, en el Salón de Plenos antiguo. Acató la Constitución y se comprometió a cambiarla y a impulsar "un mundo más justo para todos", como dijeron otros de sus compañeros, pero también se comprometió a no prestar de nuevo juramento "como representante del pueblo en una sala con barreras donde no sean efectivos los derechos de todas las personas".
EL DERECHO A LA INFORMACIÓN Y A LA INTIMIDAD
Como ya ocurrió en el Congreso, en el Senado se ha producido una polémica al publicarse una foto del móvil de Rita Barberá, cuando estaba sentada en su escaño, en la que se podía leer con claridad el mensaje de la pantalla. En un primer momento, el Senado decidió que los medios gráficos no subieran a la tribuna de invitados para tomar imágenes y pidió respeto a la intimidad de los parlamentarios cuando están en el hemiciclo y a la privacidad de sus comunicaciones.
La Mesa convocó una reunión con representantes de los periodistas y ambas partes van a buscar un acuerdo: redactarán un acuerdo sobre cómo desarrollar el trabajo y mientras tanto, pueden utilizar con normalidad la tribuna.