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El obispo de San Sebastián afirma que la clave de la reconciliación pasa por el arrepentimiento y la petición de perdón

Dice que no tiene sentido escudarse en que el perdón no puede cambiar el pasado porque puede cambiar el presente y el futuro
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha afirmado que la "auténtica clave" de la reconciliación pasa por el "arrepentimiento y la petición de perdón, para unos, y por la superación del rencor y el odio, y la acogida del perdón, para otros". Asimismo, ha señalado que "no tiene sentido escudarse en que el perdón no puede cambiar el pasado, puesto que lo verdaderamente determinante es que puede cambiar el presente y el futuro".
Munilla ha presidido esta mañana en el monte Urgull de San Sebastián el tradicional 'Vía Crucis', que este año está dedicado "a la paz y la reconciliación de nuestro pueblo", en el que han participado víctimas del terrorismo que, tras el 'Vía Crucis', han mantenido un encuentro, de carácter privado, con el obispo donostiarra en la capilla de Urgull.
En un artículo publicado con motivo del Viernes Santo, titulado Vía Crucis de la Reconciliación, Munilla recuerda que en el tradicional Vía Crucis que sube en este día al Monte Urgull, han sido invitados este año algunos cristianos que "han vivido en primera persona, de una u otra forma, nuestra reciente historia de sufrimiento y/o de violencia".
El obispo donostiarra indica que, desde la Iglesia miran "atentamente" las iniciativas en favor de la reconciliación que tienen lugar en nuestra sociedad, en las que participan "no pocos miembros de nuestras comunidades eclesiales".
RECONOCIMIENTO DEL DAÑO
En este sentido, considera "positivo" que se den pasos en la "buena dirección, que se hagan llamamientos a reconocer el daño causado, que se promueva un relato común de nuestra historia reciente, que se fomenten encuentros con el deseo de mirar al futuro superando las heridas del pasado, etc".
Sin embargo, considera que todo ello le parece al mismo tiempo "insuficiente, ya que la auténtica clave de la reconciliación está en la conversión personal, que pasa por el arrepentimiento y la petición de perdón, para unos; y por la superación del rencor y el odio, y la acogida del perdón, para otros".
Para Munilla, "no tiene sentido escudarse en que el perdón no puede cambiar el pasado, puesto que lo verdaderamente determinante es que puede cambiar el presente y el futuro".