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Santos Juliá anima a los intelectuales a tender puentes y derribar barreras entre Cataluña y el resto de España

El historiador compila en un libro los manifiestos de intelectuales publicados en España durante los últimos cien años
El historiador Santos Juliá ha publicado un libro en el que recopila algunos de los numerosos manifiestos de intelectuales publicados en España durante los últimos cien años y que, a su juicio, han contribuido a variar el rumbo de la historia en ocasiones como la dictadura de Primo de Rivera, los años 60 del franquismo o, más recientemente, "la deslegitimación" de ETA a través del trabajo del Foro de Ermua.
Según ha rememorado Santos Juliá en la presentación del libro, titulado 'Nosotros, los abajo firmantes' y publicado por Galaxia Gutenberg, desde el principio el mundo intelectual en España giró entorno a "dos capitales autónomas" en cultura, Madrid y Barcelona. "Ambas miraban a París y se miraban entre ellas de soslayo", ha explicado.
Sin embargo, ha recordado que a medida que avanza la historia aparecen iniciativas que parten de las dos ciudades "en las que hay un puente continuado y una posibilidad de compartir posiciones, de defender los mismos valores o las mismas causas", reconociendo "lo que se empieza a llamar hecho diferencial".
"Es una historia muy rica y cuando se ve lo que está pasando últimamente quien haya estado en ella puede sentir cierta melancolía de puentes rotos y barreras levantadas. Lo que se pueda derivar de esta historia a lo mejor es que no todos los puentes están rotos y no todas las barreras son empalizadas y no se puedan derribar", ha emplazado.
La obra de Santos Juliá comienza con una introducción del autor en la que repasa la historia de España a través de las reacciones publicadas por los intelectuales en contra o a favor de cualquier movimiento político, social o cultural. "El objetivo era recuperar un tipo de literatura muy diseminada y en ocasiones de alta calidad", ha explicado.
Para ello, a continuación recopila más de medio millar de manifiestos desde 1896, cuando Miguel de Unamuno escribió a Cánovas del Castillo, hasta el siglo XXI con temas tan de actualidad como los desahucios, los servicios públicos, la lucha contra el terrorismo o la independencia del poder judicial.
La relación de Cataluña con el resto de España ocupa varios de estos escritos y el propio director de la editorial, Joan Tarrida, ha reconocido, como catalán que pasa la mitad de su tiempo en Madrid, sentir cierta "nostalgia" de épocas anteriores en las que intelectuales catalanes y del resto de España "defendían las mismas posturas o se apoyaban".
En la presentación, Santos Juliá ha reconocido que el repaso de los manifiestos le ha hecho cambiar su posición sobre determinados acontecimientos y ha sostenido que la historia vivida "no hubiera sido la misma" sin la intervención de estos intelectuales. "La Transición política no hubiera sido la que fue", ha puesto como ejemplo.
IRRELEVANCIA O CAMBIAR POLÍTICAS
Ahora, considera que este movimiento se ha transformado y, sobretodo con la aparición de Internet, hay una "facilidad de proliferación" de declaraciones y manifiestos que tiene una "doble cara". Por un lado, puede hacer que caigan "en la irrelevancia", pero por otro lado pueden llevar a "cambiar políticas o incluso gobiernos", como cree que sucedió en 2003 con la foto de las Azores.
El filósofo Fernando Savater ha augurado que la obra de Santos Juliá se convertirá en un imprescindible sobre la historia de España en las bibliotecas del país y ha recordado el primer manifiesto que firmó con 17 años, a favor del movimiento mundialista. "Ahora lo que más me echa atrás es la gente con quien tengo que compartirlo", ha bromeado recordando los "recelos" de su padre "para ir al cielo" por la compañía que allí tendría.
También el pintor Eduardo Arroyo ha coincidido en que es un libro "de referencia" y una manera singular de contar la historia "de lo que fuimos, lo que somos, lo que hemos sido y lo que nunca seremos". Además, ha ironizado con la brevedad que ha augurado que tendría un segundo tomo, ahora que estamos en "un mundo sin ideología".