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Sarkozy y Lula anuncian una posición común para la cumbre del Clima de Copenhague

El presidente francés, Nicolas Sarkozy (d), y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (i), participan en la rueda de prensa en el palacio Elíseo de París el 14 de noviembre, en la que anunciaron una posición común para la cumbre sobre el Cambio Climático de Copenhague que prevé, entre otras medidas, la creación de una Organización Mundial del Medio Ambiente.EFEtelecinco.es
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunciaron hoy una posición común para la cumbre sobre el Cambio Climático de Copenhague que plantea, entre otras medidas, la creación de una Organización Mundial del Medio Ambiente.
El documento que ambos llevarán a la capital danesa el mes próximo es "nuestra biblia climática", dijo el mandatario brasileño en una rueda de prensa tras la reunión que esta tarde mantuvo con Sarkozy en el Palacio del Elíseo.
Los dos países suscriben en ese texto las conclusiones del informe del Grupo Intergubernamental sobre la Evolución del Clima (GIEC) y "apoyan el objetivo de limitación del incremento de la temperatura media mundial a dos grados centígrados por encima de los niveles pre-industriales".
Es un acuerdo con objetivos y compromisos concretos para frenar un fenómeno del que "todos somos víctimas", dijo Lula, antes de recordar que su Gobierno acaba de aprobar un ambicioso "compromiso voluntario" para contener el cambio climático y la deforestación de la Amazonía.
Su ministra de la Presidencia, Dilma Rousseff, explicó a la prensa los detalles de ese compromiso que, como medida principal, prevé reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero entre un 36,1 y un 38,9 por ciento hasta el 2020.
Es un ejemplo a seguir, según Sarkozy, quien aseguró que tanto Francia como Brasil solo están dispuestos a que el resultado de Copenhague sea "ambicioso".
De su puesta en práctica se encargaría la futura Organización Mundial del Medio Ambiente que, según el jefe del Estado galo, sería un organismo dependiente de la ONU y tendría como misión comprobar "la compatibilidad entre la realidad y los compromisos" adquiridos por los distintos países.
Con esa organización se daría "más coherencia a los esfuerzos de la comunidad internacional" en ese ámbito, señala el texto del acuerdo conjunto firmado hoy en París.
A partir de ahora, Lula y Sarkozy se han comprometido a trabajar a contrarreloj para intentar convencer al mayor número posible de países de que se sumen a su posición con vistas a lograr que la cumbre mundial sobre el cambio climático sea un éxito.
Ambos lanzaron un claro mensaje a Estados Unidos y a China, en el sentido de que deben sumarse a un compromiso ambicioso y no pactar de antemano un acuerdo de mínimos.
"No aceptaremos que otros digan que ya veremos mañana", según Sarkozy, quien citó a Estados Unidos para afirmar que "la primera economía del mundo debe estar a la altura de sus responsabilidades".
El presidente brasileño recordó que "todos somos víctimas de la misma irresponsabilidad" y que los gases contaminantes no se pueden frenar con ningún muro o frontera.
A falta de poco más de un mes para la gran cita, los dos presidentes comenzarán desde ahora a redoblar sus contactos para ampliar el consenso.
Lula viaja hoy mismo a Roma donde, además de entrevistarse con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, participará en la primera Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria de la FAO.
Y Sarkozy ya ha adelantado que la próxima semana se reunirá con el primer ministro danés, Lars Løkke Rasmussen, y la canciller alemana, Angela Merkel.
Además, irá a finales de este mes a la cumbre de la Commonwealth de Tobago, al continente africano y puede que también a Brasil.
Ha anunciado asimismo que pedirá a todos los jefes de Estado o de Gobierno que no deleguen en sus ministros de Medio Ambiente, sino que vayan ellos mismos a Copenhague.
El objetivo de su gira es poder llevar a Copenhague un acuerdo "ambicioso" porque, según insistió, "no podemos esperar más tiempo".