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'El Solitario', condenado a 19 años de prisión por el atraco a un banco en la Vall d'Uixó (Castellón) en el año 2000

La sección primera de la Audiencia Provincial de Castellón ha condenado a Jaime Giménez Arbe, conocido como 'El Solitario', a 19 años de prisión por el atraco a una sucursal bancaria de la Vall d'Uixó, en cuyo tiroteo posterior resultaron heridos tres agentes de la Policía Local y otro falleció a consecuencia de un disparo de un compañero.
La sentencia condena al procesado a cuatro años de prisión por robo con intimidación; a seis por atentado a agentes de la autoridad en concurso ideal con tentativa de homicidio --con la agravante de disfraz y la atenuante de dilaciones indebidas--, y a nueve por dos de atentado a agentes de la autoridad en concurso ideal con lesiones.
La sala ha absuelto al acusado de dos delitos de homicidio en grado de tentativa de los que había sido acusado. 'El Solitaro' deberá indemnizar a cuatro personas, entre ellas los tres agentes de la Policía Local heridos, con cantidades que oscilan entre los 600 y 398.000 euros.
La sentencia señala como probado que el 10 de mayo de 2000 el acusado entró en la sucursal de Caja Rural La Vall 'San Isidro' con bigote y barba postizos y un maletín en la mano. Una vez en el interior, preguntó por el director, a lo que un empleado le dijo que estaba en el piso superior, pero, pensando que podía ser una trampa, se acercó a uno de los empleados y, tras ponerle una pistola en la espalda, le dijo que le acompañase a la caja.
Una vez el procesado logró entrar en la zona de caja dijo al empleado que le acompañaba que se tirara al suelo y éste así lo hizo. A continuación, Jaime Giménez Arbe preguntó a otra empleada dónde estaba el dinero, por lo que ésta le indicó un armario en el que había moneda.
ALARMA ACTIVADA
El acusado colocó la pistola en la espalda de la empleada y le preguntó dónde estaba el resto del dinero, a lo que ella respondió que en la caja fuerte que estaba cerrada y, tras percibir 'El Solitario' que la alarma había sido activada, cogió 20.422,39 euros que introdujo en su maletín y salió a la calle.
Dos agentes de la Policía Local vieron al acusado que caminaba hacia ellos de frente, con la cartera en una mano y la otra mano oculta en la chaqueta, por la acera opuesta. Como el procesado infundió sospechas a uno de los agentes que iba con la mano en el arma de fuego reglamentaria le gritó "alto policía", a lo que Jaime Giménez respondió sacando con la mano derecha un arma de fuego corta que llevaba oculta en la parte izquierda de su cuerpo y le disparó a la altura del muslo izquierdo.
Más tarde, otro agente efectuó dos disparos y el acusado le disparó en la rodilla de una pierna, para huir posteriormente sin que los dos agentes heridos pudieran continuar la persecución.
TRAS HERIR A DOS AGENTES INICIO UN TIROTEO CON LA POLICIA LOCAL
Después el procesado se parapetó tras un vehículo estacionado y, desde allí, intercambió disparos con otros tres agentes de Policía Local que habían acudido hasta la zona. En el curso de su huída, 'El Solitario' perdió un cargador con su munición y se le cayó al suelo el maletín en el que portaba el dinero sustraído, de modo que parte del dinero quedó esparcido en la calle, y el resto permaneció en su maletín.
Posteriormente, se acercó hasta el lugar un vehículo conducido por otro agente de la Policía Local que se dirigió hacia donde se encontraba el procesado quien, al percibir su presencia, efectuó un disparo hacia la posición del conductor del vehículo, de modo que el proyectil impactó en el parabrisas delantero y pasó muy próximo al agente, que resultó herido por los trozos de cristal fracturado. El agente se apeó inmediatamente del vehículo y se protegió tras otro automóvil aparcado en la calle.
ARMAS
Jaime Giménez Arbe utilizó en el tiroteo una pistola marca FN modelo HP 1935 semiautomática con sistema de disparo de simple acción y un revólver Smith&Wesson modelo 581 semiautomático con sistema de disparo a doble acción. El acusado consiguió finalmente llegar hasta donde tenía estacionado un vehículo preparado para la huida, en el que introdujo el maletín con el dinero restante y cogió del coche un subfusil marca M3, con sistema de disparo automático y cadencia de 400 disparos por minuto, con el que efectuó una ráfaga hacia la calle a sus perseguidores y se fugó.
La sentencia señala que el acusado tuvo posibilidad de abatir a los dos primeros agentes con un solo disparo e, incluso, de completar la acción mortal disparando después, y no lo hizo; así como que algunos agentes destacaron sus habilidades en el tiro, por lo que no se pueden calificar los hechos como dos delitos de homicidio en grado de tentativa, sino como dos delitos de lesiones.
No obstante, la sala considera que las lesiones al agente que conducía el vehículo sí deben calificarse como un delito de homicidio en grado de tentativa por las características del disparo, del que se considera probado que fue autor el acusado, y que el mismo fue dirigido a zonas vitales.