Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Sólo las puyas a Rajoy animan un debate de guante blanco entre Pedro Sánchez y Rivera

Las puyas al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, han sido lo único que ha animado el debate de guante blanco que este miércoles han protagonizado el candidato socialista a la Presidencia, Pedro Sánchez, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en el hemiciclo de la Cámara, donde ambos han defendido su acuerdo de investidura y han evitado la confrontación.
El tercer debate de la jornada ha comenzado con muchos diputados sumidos ya en la indiferencia, hablando por teléfono, navegando por Internet e incluso charlando animadamente. Así, sólo el grupo naranja ha escuchado con atención a su presidente, llegando incluso a chistar para pedir silencio al hemiciclo y provocando con ello los reproches de parlamentarios 'populares'.
Rivera, por su parte, ha centrado su discurso en apelar al diálogo y a la búsqueda de soluciones consensuadas con el PP, ante la irónica sonrisa de los parlamentarios de Podemos, que también negaban con la cabeza cuando el líder de Ciudadanos se definía como "revolucionario" o defendía su preferencia por un economista de "prestigio internacional" como Luis Garicano antes que por alguien "como Juan Carlos Monedero", quien ya había abandonado la tribuna de invitados.
SIN MENCIONES A SÁNCHEZ
Pero han sido el PP y su presidente los principales objetivos de las críticas de Rivera y de la réplica de Sánchez, que apenas se han referido el uno al otro más que para hablar de su acuerdo. Hasta tal punto han eludido la crítica directa que en la segunda réplica del aspirante a presidente ni siquiera ha bajado a la tribuna y ha despachado el turno desde el escaño en apenas un par de minutos.
De hecho, el discurso de Rivera, que ha ido ganando en intensidad conforme pasaban los minutos, ha llegado a provocar los primeros aplausos de los socialistas que, como sucediera ayer con los 'ciudadanos' durante la intervención de Sánchez, no habían respaldado hasta ese momento la intervención del catalán, ni siquiera cuando defendía el acuerdo común.
Es más, las ironías de Rivera sobre que el PP vaya a votar con ERC en contra del PSOE o que a Podemos le interesan sobre todo los temas sociales y por eso pide ministerios como Interior o Defensa han sido secundadas por carcajadas de la bancada socialista.
"TRAICIÓN"
Los 'populares', por su parte, han mostrado su enfado en diferentes ocasiones ante las palabras de Rivera, sobre todo en el momento en que ha empezado a hablar en catalán, cuando algunos diputados del PP incluso han comenzado a golpear su escaño.
También sus referencias a la corrupción han soliviantado al auditorio 'popular', que le ha recordado a gritos que en la Andalucía "de los EREs" Ciudadanos apoya al PSOE en el gobierno. Y el partido mayoritario ha recibido con ironía las palabras de Rivera sobre lo que su formación ha "aguantado" durante diez años en Cataluña frente al independentismo.
Las increpaciones desde las primeras filas del PP ha llegado a tal punto, acusando a Rivera de traición por acordar con los socialistas, que algunos de sus compañeros han llegado a pedir tranquilidad a los diputados más soliviantados y el presidente del Congreso, Patxi López, ha tenido que pedir a los parlamentarios que no entablaran debates directos con el orador.
LAS ALUSIONES DESVIRTÚAN EL DEBATE
El exlehendakari también ha tenido que negar la palabra tanto al portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, como al de En Comú Podem, Xavier Domènech, recordándoles que las alusiones son normales en una sesión de este tipo y que utilizarlas como excusa para intervenir "desvirtuaría" el debate, alegando que el Reglamento sólo lo permite en caso de falsedad o juicio de valor.
Sin embargo, justo antes de comenzar el turno de Albert Rivera los ministros de Interior y Exteriores en funciones, Jorge Fernández Díaz y José Manuel García-Margallo, habían tenido tres minutos cada uno para explicar unas alusiones a sus respectivas personas.
Igualmente, Mariano Rajoy ha dispuesto de tres minutos para responder a un comentario del líder de Ciudadanos, si bien lo ha utilizado para justificar su 'no' a Pedro Sánchez y defender sus políticas, lo que ha motivado airadas protestas desde la bancada socialista.