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Tacones por protocolo, bailarinas por amor

Para que no se noten los 30 cm de diferencia de altura con Felipe, la futura princesa usa plataformas de hasta 15 cm. A pesar de lo que puede parecer, doña Letizia no es bajita. Mide 1,68, una estatura media para las mujeres de su generación, pero muy por debajo del 1,97 del príncipe Felipe.
El crecimiento artificial de Letizia se debe al protocolo. De acuerdo con las normas de protocolo, los zapatos de Letizia deben tener un tacón mínimo de ocho centímetros durante el resto de su vida.  
Una Familia Real de altura
La altura de la Familia Real está muy por encima del común nacional. El más alto es Jaime de Marichalar, esposo de la infanta Elena, con 1,98, un centímetro más que Iñaki Urdangarín y el Príncipe, que empatan en altura.
Entre las mujeres, la infanta Cristina es la más alta, 1,79. Su hermana Elena mide 1,78 y Doña Sofía, 1,74. Los ocho centímetros de tacón dejan a la Princesa a la altura de la Reina.
Zapatos nuevos en tres días
Cuando doña Letizia tiene un acto oficial, alguien de Palacio se pone en contacto con Pepe Rico. Trabaja por encargo para la Familia Real y desde su zapatería negocia con los distintos fabricantes. Desde que se encarga hasta que llega el pedido a Palacio no suelen pasar más de tres días a pesar de que los zapatos se hacen a medida y que se eligen las telas y materiales que se usarán en su confección.
Doña Letizia Ortiz ha estrenado zapatos en cada uno de los actos oficiales en los que ha participado.
Bailarinas por amor
A diferencia de doña Letizia, la primera dama francesa, Carla Bruni, no sale de las bailarinas. Más alta que su marido incluso descalza, lleva siempre zapato plano, tanto si asiste a un acto oficial como si va a una fiesta de gala. Y aún es más, Sarkozy, empeñado en que no se noten los 8 centímetros de diferencia  entre ambos (1,76 ella y 1,68 él), usa zapatos con un alza de tres centímetros.
A la Bruni no se le escapa nada y por eso en las fotos durante sus desplazamientos aparece siempre uno o varios peldaños por debajo de Sarkozy. Aunque los estilistas creen que debería añadir algo de tacón con los trajes de alta costura, lo cierto es que su aspecto resulta siempre impecable.