Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Técnica de Samur en el Arena: "Vimos una situación bastante precaria; me sorprendió que hubiera médicos"

La técnica del Samur Carmen Álvarez, una de las primeras sanitarias en llegar al recinto Madrid Arena tras la tragedia, ha relatado este miércoles que cuando llegaron al botiquín ese día vieron "una situación bastante precaria de gente atendida" a las chicas en parada cardiaca y que le "sorprendió" que allí dentro hubiera médicos, en referencia a Simón Viñals y su hijo.
En las sesiones de juicio que se está desarrollando en la Audiencia Provincial de Madrid, Álvarez ha explicado que cuando fueron alertadas de una parada cardiorrespiratoria en el Madrid Arena se encontraban en la basa del Samur en la Casa de Campo, por lo que tardaron pocos minutos en llegar. Pero entonces, los vigilantes les comunicaron que no era una, sino varias las personas en parada, y les dirigieron hasta el botiquín.
Antes que ellos entró al botiquín la ambulancia en la que iba el supervisor de guardia del Samur, Antonio San Juan y su técnico, Jesús Giménez. En ese pequeño trayecto, su jefa, que iba con ella en el coche, Teresa Pachecho, contactó con dificultad con la central para informar de lo que estaba ocurriendo.
"Cuando llegué lo que vi fue un lugar un poco oscuro, con un biombo. Una chica estaba en la camilla y las otras dos en el suelo y empezamos a distribuir el material", ha relatado la técnica sanitaria. De hecho, también ha contado que vio dentro del botiquín a una persona vestida de calle, en referencia a Carlos Viñals, y a un técnico vestido de sanitario, en referencia al asistente de la empresa contratada.
Carmen Álvarez ha manifestado que "nadie" les informó de lo que había pasado allí ni nadie se identificó como médico o responsable del botiquín. "No se aproximó nadie allí diciendo que eran el servicio médico ni dándonos instrucciones. Tampoco vi ningún desfibrilador, ni restos de adrenalina. Sí vi un ambú tirado en el suelo", ha descrito.
No obstante, Álvarez y las otras tres personas del Samur que llegaron primeramente se centraron en revertir las paradas con los medios que ellos trajeron. "Tuvimos que dividirnos. Había tres paradas para cuatro personas. Le pregunté al chico cuanto tiempo llevaba con su paciente y me dijo que 25 minutos. Le pedí que aguantara un poco más", ha relatado.
La técnico también ha señalado que las pacientes no tenían vías realizadas y llevaban la ropa puesta. "A mi paciente le habían hecho masaje pero no le retiraron toda la ropa, que tuve que cortársela para acceder al tórax. Tenía el abdomen descubierto y no tenía restos de gel. Yo le puse el desfibrilador semiautomático", ha indicado.
"ME LLAMÓ MUCHO LA ATENCIÓN QUE HUBIERA DOS PERSONAS MAYORES"
Por otro lado ha sido interrogada este mediodía, también en calidad de testigo, Teresa Pacheco. Así, ha indicado que a su llegada al botiquín del Madrid Arenta tuvo que bajar de la camilla, con la ayuda de su técnica, a la chica tumbada en la camilla, puesto que necesitaba un punto de apoyo para practicarle un masaje cardiaco "y la camilla no es el mejor lugar".
"Vi a una persona con un ambú, pero no sabía lo que hacía. En un momento determinado le dije a él (Carlos Viñals) que ventilara a la paciente mientras yo seguí haciendo compresiones. Esta persona iba vestida normal. Después supe que era médico pero nunca se identificó como tal. Me llamó la atención también que había dos personas mayores, pero no les pregunté. Me quitaron una mesa, pero no dieron ninguna instrucción", ha añadido
Además, la psicóloga del Samur ha aseverado que tuvo que quitar a su paciente el sujetador porque con él se impide que el masaje cardiaco se haga correctamente. Siguieron haciéndoles la rcp hasta la llegada de la UVI, que monitoriza a la herida. De hecho, justo con ella llegada la chica recupera el pulso en una o dos ocasiones, ha relatado. Tras esta intervención, su misión fue atender psicológicamente a una de las familias de las víctimas.