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The New York Times defiende al juez Garzón en un editorial

Imagen de archivo del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón. Foto: EFEtelecinco.es
Al juz Garzón le siguen llegando apoyos internacionales. Ahora, desde EEUU. "A Garzón debería permitírsele reanudar su trabajo lo antes posible. España necesita una honesta revisión de su conflictivo pasado, no perseguir a aquellos que tienen el coraje de exigirla". Es lo que opina el periódico estadounidense The New York Times en un editorial titulado "Una injusticia en España".
El prestigioso diario internacional se hace eco de la apertura del juicio al juez Gazón y señala que se le acusa de "ignorar la ley de amnistía de 1977 al decidir investigar la desaparición de más de 100.000 personas durante la guerra civil y la represión franquista que la siguió".
The New York Times explica que las acusaciones proceden de dos grupos de extrema derecha que temen una investigación abierta de la época de Franco. "Desgraciadamente, uno de los colegas de Garzón aceptó la causa y presentó cargos". Debido a esto, ha sido suspendido de sus funciones. Una condena, explica el diario, supondría el fin de la carrera del juez, "dedicada hacer que terroristas y dictadores paguen por sus crímenes. Esto complacerá a sus enemigos políticos, pero será una parodia de la justicia".
"Los crímenes reales en este caso son las desapariciones, no la investigación de Garzón", sentencia el editorial. "Si, como parece, estos fueran crímenes contra la humanidad según la Ley Internacional, la amnistía española de 1977 no podría absolverlos legalmente".
"Garzón es un juez intrépido y controvertido que ha hecho muchos enemigos durante estos años. Ha instruido casos contra terroristas vascos y de Al Qaeda, poderosos políticos españoles, dictadores latinoamericanos y matones de la mafia rusa", explica The New York Times.
Y, aunque "le atraen los casos de alto perfil, como el de su intento de procesar al ex dictador chileno Augusto Pinochet, y algunas veces se extralimita, su firme objetivo ha sido negar la impunidad a los poderosos y ampliar el ámbito de aplicación de normas internacionales de derechos humanos", concluye.