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Las “putitas de confianza” de la Púnica

Los empresarios de la púnica colmaban a Francisco Granados de regalos. Bien conocida su afición por la tauromaquia, en su chalet de Valdemoro la Guardia Civil encontró cornamentas, cabezas de Miuras disecados o un capote dedicado.

Reveladora la declaración del testaferro de uno de aquellos constructores, Antonio Pardal, dice que a la mujer de Granados le regalaron un caballo blanco, porque se encaprichó de él, que él mismo llevaba joyas y ropa de marca a su casa y que, por orden de su jefe, hizo de chofer de Granados y el entonces alcalde de Valdemoro José Miguel Moreno en la feria de abril de Sevilla. Que los llevaba: "desde las casetas de la Feria hasta las corridas de toros, o a los clubes de alterne incluso: “que también ha llegado a recoger dos señoritas llegadas de Barcelona (...) que Antonio Pardal le dijo que se trataba de "las putitas de confianza" de José Miguel Moreno”.

Más familiares las vacaciones en Mallorca en el yate de 18 metros y más de 150.000 euros que Granados compartía con el conseguidor David Marjaliza y el empresario Javier López Madrid. Se turnaban para usarlo pero no para pagar los gastos. Los de Granados los pagaba Marjaliza.

Todo pagado hasta las cestas de navidad que el matrimonio Granados envió a familiares y amigos cuando el presidió la fundación pública Arpegio, 100.000 euros cargados según el sumario al erario público.

En el sumario fotos también del maletín que se encontró en casa de los suegros del que fue mano derecha de Aguirre, dentro casi un millón en efectivo.

Fotos también, muchas., de las más de un centenar de joyas y obras de arte en casa del presunto "blanqueador de dinero" de la trama, Miguel Trevor Langdon , apenas cabía un cuadro más en las paredes de su casa. Las firmas, todas de renombre, entre ellas las de Luis Gordillo o Joan Miró.