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La UE abre su 'Davos del desarrollo' con un llamamiento a fomentar las inversiones en Africa

Ban Ki Moon avisa de que las fronteras no protegen de desastres naturales o crisis económicas y pide un desarrollo sostenible
La UE, el mayor donante mundial de ayuda al desarrollo, ha dado el pistoletazo de salida este miércoles en Bruselas a los Días Europeos del Desarrollo (EDDs, por sus siglas en inglés), un foro anual conocido como el 'Davos del Desarrollo' en el que líderes europeos y africanos han hecho un llamamiento conjunto a crear nuevas alianzas entre Gobiernos y sector privado para fomentar las inversiones en el continente y generar un crecimiento económico con el que combatir la pobreza.
En palabras de la Alta Representante de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, en la ceremonia de inauguración, la UE no solo tiene la "obligación moral" de impulsar el crecimiento y el desarrollo en los países más pobres, sino que ésta es la mejor fórmula para "prevenir futuras crisis", como la llegada masiva de inmigrantes y refugiados a las fronteras europeas y a otras partes del mundo, pues según la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, el 80 por ciento de los refugiados de todo el mundo viven en países en desarrollo.
A pesar de que la UE y sus Estados miembros son el primer donante mundial de ayuda al desarrollo (en 2013 desembolsaron un total de 56.200 millones de euros, el 0,43 por ciento de su Renta Nacional Bruta), Mogherini ha advertido de que el "dinero público nunca será suficiente". "Necesitamos más inversión y asociaciones. Una alianza con gobiernos, instituciones financieras y sector privado" que permita a Africa, que busca inversiones, desarrollarse, ha defendido.
Según Mogherini, no se trata de que los europeos piensen qué pueden hacer por los africanos, sino que reflexionen sobre lo que se puede hacer juntos, porque solo de esta manera la nueva agenda mundial de desarrollo que la comunidad internacional se ha marcado para 2030 (las 17 metas conocidas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible) podrá transformarse en acciones reales.
Los EDDs de este año llegan en un momento en el que la UE está modificando su enfoque de lucha contra la inmigración para frenar la llegada masiva de inmigrantes y refugiados a sus fronteras. Y este nuevo enfoque pasa por condicionar la política de desarrollo y comercial con determinados países de origen y tránsito de migrantes a que cooperen en el control de la inmigración.
"No hacemos caridad, sino asociaciones win-win" de las que se beneficien tanto la UE como sus socios, explica en un encuentro con la prensa el director de Desarrollo y Crecimiento Sostenible de la Comisión Europea, Roberto Ridolfi, que aboga por que la UE incentive que el dinero que tienen los ricos de Africa se invierta en el propio continente, y no fuera.
Para ello, Bruselas se dispone a movilizar 3.100 millones de euros en inversiones en países en desarrollo en los próximos años, con el fin de que este dinero tenga un efecto multiplicador y atraiga nuevas inversiones del sector privado y de otros Estados miembros, lo que podría aumentar la inversión hasta los 62.000 millones de euros, según los cálculos de la Comisión.
Donde algunos ven un chantaje de la UE a los países pobres que generan inmigración, la Comisión Europea defiende que se trata de invertir mejor el dinero, allí donde se consiga un mayor impacto, teniendo en cuenta que en ocasiones el dinero europeo ha acabado en manos corruptas, y por tanto no ha llegado a sus potenciales beneficiarios.
Para la inauguración de los EDDs, que llegan a su décimo aniversario, se han desplazado a Bruselas el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, y varios jefes de Estado y de Gobierno africanos, como los presidentes de Kenia, Uhuru Kenyatta, Burkina Faso, Roch Marc Christian Kaboré, y República Centroafricana, Faustin-Archange Touadéra, o el primer ministro etíope, Hailemariam Desalegn. No en vano, la mayor parte de la ayuda al desarrollo europea se dirige a los países más pobres, como los del Africa subsahariana.
En su intervención, Ban Ki Moon ha advertido de que "las fronteras nacionales no protegen frente a desastres naturales o crisis económicas", por lo que ha instado a la comunidad internacional a dar un paso adelante para dejar de trabajar para "gestionar las crisis a prevenirlas", para lo que se requiere que los países donantes inviertan más en desarrollo sostenible, sin olvidarse de la ayuda humanitaria.
El presidente keniata ha aprovechado su intervención para llamar la atención sobre la desestabilización de Somalia (Kenia acoge el mayor campamento de refugiados del mundo, en Dadaab, cerca de su frontera con Somalia) y, al igual que su colega de República Centroafricana, ha pedido a la UE que invierta en el continente. "Les necesitamos", ha subrayado Touadéra.