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Un asesor fiscal atribuye a Urdangarin y Torres las decisiones al frente de su entramado de empresas

Dice que los exsocios impulsaron una maraña de empresas para girar facturas falsas por trabajos que no respondían a ningún servicio
Un asesor fiscal, Carlos Medina, apoderado del Bufete Medina Tejeiro, ha atribuido a Iñaki Urdangarin y a su exsocio Diego Torres las decisiones que se adoptaban al frente del entramado que ambos urdieron, según las acusaciones, para desviar más de seis millones de euros de las Administraciones públicas, y ha relatado que "para nosotros" las empresas que integraban el grupo funcionaban como si de una sola se tratara, "no legalmente pero sí en cuanto a administración y empleados".
"Todos los empleados trabajaban para todas las sociedades y eran Urdangarin y Torres quienes decidían en materia de contratación", ha incidido el testigo, quien ha manifestado conocer estos aspectos por comentarios de los excontables y exasesores del Instituto Nóos, eje de la trama, Luis y Miguel Tejeiro.
En concreto, las empresas de las que se habrían servido ambos exsocios para apoderarse de los fondos públicos eran, además del Instituto, Nóos Consultoría Estratégica, Intuit, Shiriaimasu y Aizoon -ésta última compartida al 50 por ciento por Urdangarin y su mujer, la Infanta Cristina-, y sobre ellas Medina ha apuntado que se trataba de entidades vinculadas entre sí que "se repartían el dinero" obtenido de forma supuestamente irregular.
CONTRATABAN TRABAJADORES FICTICIOS
Tal y como ha reconocido, él mismo era empleado de dos de ellas, Shiriaimasu y Aizoon, con una nómina de 300 euros que no cobraba. "No sé quién se quedaba con ellos", ha aseverado el testigo al ser preguntado al respecto por el fiscal anticorrupción Pedro Horrach, quien sostiene que los dos exsocios impulsaron esta maraña de empresas con el objetivo de girar facturas falsas por servicios que no respondían a servicio alguno, además de contratar trabajadores ficticios para aparentar que tenían una actividad real.
Medina ha recordado además que tanto Urdangarin como Torres le pidieron constituir en 2001 la mercantil Nóos Consultoría, antes denominada Araujuzón, con un capital social de 3.000 euros. Para ello, ha señalado que fue Torres quien se puso en contacto con él y fue posteriormente cuando éste y el también excontable Marco Antonio Tejeiro le solicitaron ser empleado de las dos sociedades anteriores. "Dije que sí porque no me suponía ningún problema", ha confesado.
Del mismo modo, ha apuntado que desde su bufete prestaban servicios contables para las empresas del entramado a instancias de Torres. Según ha explicado, el despacho se encargaba de confeccionar además la declaración del impuesto de sociedades del grupo, todo ello a petición de los dos exsocios a través de Marco Antonio Tejeiro.
Finalmente, ha recordado que Miguel Tejeiro le comentó que Torres quería comprar una sociedad en Inglaterra puesto que "iban a hacer no sé qué tipo de actividades internacionales". Según las pesquisas, se trata de una estructura fiduciaria que los dos exresponsables de Nóos pusieron en marcha con el objetivo de desviar al extranjero los fondos obtenidos de forma ilegal de las instituciones. Según Medina, el "especialista" en este entramado fue el abogado Salvador Trinxet, acusado en la causa.