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Urkullu cree que contar con víctimas de abusos policiales para construir la convivencia es el "mayor reconocimiento"

Gobierno vasco celebra un acto de reconocimiento institucional en el Kursaal de San Sebastián con la participación de unas 200 personas
El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha lamentado el sufrimiento "injusto" y que "nunca debió suceder" de las víctimas de vulneraciones causadas por abuso de poder o uso ilegítimo de violencia policial y se ha mostrado convencido de que el "mayor reconocimiento" que se puede ofrecer a las mismas es decirles que "las necesitamos en la construcción de la convivencia".
Urkullu ha realizado estas afirmaciones en su intervención en el acto celebrado en el Kursaal de San Sebastián de reconocimiento institucional a las víctimas amparadas por el Decreto 107/2012. Este decreto ha permitido reconocer a 187 personas como víctimas de vulneraciones de derechos humanos causadas por abuso de poder o uso ilegítimo de la violencia policial entre 1960 y 1978.
El de este sábado ha sido el primer acto de reconocimiento a estas víctimas en su conjunto y en él han participado también consejeros del Gobierno vasco como Josu Erkoreka, Arantxa Tapia, Ángel Toña, Estefanía Beltrán de Heredia, o Cristina Uriarte, el secretario general para la Paz y la Convivencia, Jonan Fernández, la directora de Derechos Humanos, Monika Hernando, y la directora del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, Aintzane Ezenarro.
También han estado presentes en el acto el diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano, el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejería, así como representantes de las formaciones políticas que componen la Cámara vasca: PNV (Joseba Egibar), EH Bildu (Julen Arzuaga), PSE-EE (José Antonio Pastor), PP (Carmelo Barrio), a excepción de UPyD, mientras que Podemos ha estado representado por la diputada guipuzcoana Nagua Alba.
Diputados forales y concejales han asistido también al evento junto a, entre otros, el presidente y el Fiscal Superior del TSJPV, Juan Luis Ibarra y Juan Calparsoro, respectivamente, o el Ararteko, Manuel Lezertua, así como representantes del ámbito político y social de Euskadi.
"INDIVIDUAL Y GLOBAL"
En su intervención, el lehendakari ha querido ofrecer un reconocimiento "institucional, personal, individual y global, y local e internacional" a estas personas y ha destacado que el decreto 107/2012 ha permitido ofrecer reparación a víctimas de vulneraciones de derechos humanos causadas entre 1960 y 1978, las cuales "hasta este momento no habíais sido reconocidas como víctimas".
"Es un reconocimiento que se dirige, una por una, a cada víctima reconocida por este Decreto y a todas aquellas que están pendientes de serlo", ha expresado, para añadir que este compromiso se sustancia en la nueva Ley que está tramitando el Gobierno vasco con el objetivo de "reconocer y reparar" a quienes sufrieron vulneraciones de derechos humanos causadas por actuaciones de represión ilícita a partir del año 1978.
En su opinión, "toda violación de derechos humanos ocurrida en el pasado, proceda de quien proceda, merece una valoración nítida, sin ambages ni titubeos", porque "reconocer la injusticia de las violaciones de derechos humanos es un acto de justicia". Además, ha resaltado la dimensión "internacional" de este reconocimiento que toma en consideración a "todas las personas y entidades que trabajan en el mundo y luchan por los derechos humanos".
"Este acto es algo más que un reconocimiento que se ofrece en Donostia a un grupo de víctimas. Este acto conecta con un compromiso internacional con la dignidad humana, que hace de la universalidad de los derechos humamos y, muy especialmente, del derecho a la vida y a la integridad física y moral de las personas, un valor supremo", ha manifestado.
De este modo, Urkullu ha insistido en que "en el futuro, nunca más, ni una causa política o razón de Estado, ni ninguna otra convicción o certeza deben situarse, como si fueran un valor absoluto, por encima del valor de los derechos humanos, la persona y la vida". "En el futuro nunca más ninguna forma de terrorismo, violencia o vulneración de derechos humanos. Este es el compromiso que compartimos y adquirimos", ha recalcado.
AUTOCRÍTICA
En esa línea, ha resaltado el componente "autocrítico" de este primer evento de reconocimiento y ha resaltado que "las instituciones y la sociedad debemos reconocer que ha pasado demasiado tiempo de oscuridad, especialmente para las víctimas de las décadas de los 60, 70 y 80".
"Esta luz que llega ahora es un llamamiento a una construcción positiva y de futuro. Nuestro compromiso es continuar con el reconocimiento a todas las víctimas, bajo el principio de igualdad y no discriminación", ha manifestado.
Por ello, ha señalado que el próximo paso es la aprobación de una ley de reconocimiento y reparación de víctimas de vulneraciones de derechos humanos, causadas por actuaciones de represión ilícita, desde 1978 hasta 1999, al tiempo que ha recordado que el pasado 22 de septiembre el Gobierno vasco aprobó el Compromiso Batera, donde se presentan las bases para dar "un nuevo paso" en las políticas públicas de víctimas, promoviendo la unidad entre víctimas y sociedad.
"Miramos al futuro, miramos a las víctimas, queremos reconocerles, con la máxima claridad, la injusticia del daño que les han causado. Estamos con ustedes. El sufrimiento que ustedes padecieron fue injusto y nunca debió suceder. No hay nada que lo legitime o justifique", ha enfatizado, para, asimismo, manifestarles toda la "solidaridad y afecto" de las instituciones.
Para Urkullu, la clave es promover políticas públicas que "potencien el papel de las víctimas en la construcción de la convivencia". "Contamos con ustedes. Nuestro mayor reconocimiento es decirles que les necesitamos en la construcción de la convivencia", ha insistido, al tiempo que ha reiterado su "reconocimiento más sincero, sentido y afectuoso" en nombre de Euskadi a estas víctimas.
El acto, que ha contado con la presencia de 200 personas, entre ellas cien víctimas, ha arrancado con una pieza musical, tras lo que se ha proyectado un vídeo con testimonios de familiares de víctimas fallecidas por este tipo de violencia. El evento ha continuado con los testimonios directos de las víctimas de abusos policiales Lino Zapirain y Arantxa Kortabarria.
Otro vídeo ha ofrecido, asimismo, los testimonios de personas conocidas de la sociedad vasca respecto a estas víctimas en las voces de los escritores Toti Martínez de Lezea, Ana Urkiza y Unai Elorriaga, el periodista Mariano Ferrer, el músico Gontzal Mendibil, y Blanca Urgell, ex consejera de Cultura del Gobierno vasco de Patxi López.