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El abogado de los Viñals ve "injusto" que se afirme que dieron por muertas a dos víctimas del Arena

Afirma que sus clientes actuaron bajo el principio de confianza respecto a Flores
La defensa de los doctores Simón Viñals y su hijo Carlos, encargados de la enfermería que se instaló en el Madrid Arena, ha calificado de "injusto" que la fiscal afirme que sus clientes dieron por muertas a dos de las víctimas, ya que existen "numerosas" evidencias de que realizaron maniobras de reanimación al diagnosticar que estaban en parada cardiorrespiratoria.
Así lo ha manifestado el abogado José Crespo en su informe final en el que ha pedido la absolución de sus clientes al defender la actuación médica que prestaron. Sus representados afrontan una petición fiscal de un año y medio de cárcel por un delito de homicidio por imprudencia grave.
Los médicos atendieron a tres de las víctimas mortales: Katia Esteban, Rocío Oña y Cristina Arce. El fiscal les acusa de dar por muertas a dos de ellas cuando estaban en parada cardiorrespiratoria. "Hubo un error en el diagnóstico inadmisible e inexcusable", aseguró la representante del Ministerio Fiscal.
En un primer lugar ha señalado que no existe una normativa específica sobre los requisitos que debe haber una enfermería de este tipo, si bien ha dicho que esto se trata de una irregularidad administrativa ajena a sus patrocinados.
"No existía una enfermería como tal y Viñals se quejó en varias ocasiones", ha recalcado el letrado, quien seguidamente ha apuntado que la Delegación de Gobierno en Madrid dio el visto bueno tras la apertura de las puertas de la fiesta mortal.
"La enfermería era apta porque así lo estimó la Delegación", ha dicho. Además, ha recalcado que los medios materiales aportados por sus clientes eran "suficientes" para el evento que se organizó esa noche.
BUENA ACTUACIÓN
En cuanto a las víctimas, Crespo ha señalado que estando las víctimas atendidas por el Samur sus clientes estuvieron atendiendo otros pacientes. "La actuación previa de Viñals fue de 15 minutos y en colaboración con el Samur fue de tres minutos hasta la llegada de las ambulancias avanzadas", ha expuesto destacando que los masajes fueron de calidad.
A continuación, ha destacado que conforme a los testigos sí se practicaron maniobras de reanimación, criticando que las acusaciones pongan en duda esta cuestión al sospechar que ni usaron el desfibrilador ni pusieron ampollas de adrenalina.
"La realidad, es que sin perjuicio de que exista documentación, hay signos que permiten concluir que se practicaron maniobras sobre las tres pacientes", ha dicho citando por ejemplo la evolución de los ritmos cardiacos de las víctimas.
Sobre el diagnóstico, ha recordado que sus clientes indicaron que dos de ellas tenían falta de respiración y dilación de pupilas, signos observados también por testigos conocedores de primeros auxilios.
Además, ha tachado de injusto que se diga que confundieron el diagnostico, criticando esta acusación lanzada por la fiscal y las acusaciones.
"Hay numerosas evidencias de lo contrario. Es injusta la afirmación de la fiscal. Resulta muy forzado decir que pensaron que estaban fallecidas", ha reseñado manifestando seguidamente que las acusaciones han tergiversado las manifestaciones de los testigos.
EMPLEADOS DE FLORES
También ha expuesto su informe en abogado que defiende a los dueños de Kontrol 34, la empresa que cedió a Flores para esa noche a varios empleados para trabajar como controladores de Acceso.
El abogado óscar Zein ha manifestado que los trabajadores de esa empresa eran responsabilidad de Flores, dado que él les contrató y les dio de alta en la Seguridad Social. De este modo, ha pedido a la Sección Séptima de la Audiencia madrileña que dicte una sentencia absolutoria respecto a Carlos Manzanares, dueño de la empresa, y so socio Emilio Belliard.