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El acusado de matar a una prostituta en Fuengirola (Málaga)declara que no sabe lo que pasó esa noche

Aunque en principio pensó en suicidarse o entregarse, ha reconocido que finalmente se deshizo del cuerpo, descuartizándolo
El hombre acusado de matar a una prostituta y descuartizar luego el cuerpo, tirando los restos a varios contenedores de Fuengirola (Málaga), ha asegurado este lunes que no recuerda lo que pasó durante el tiempo que estuvo con la mujer, ya que había consumido gran cantidad de alcohol y drogas. "Sinceramente, no sé lo que pasó esa noche", ha asegurado.
Un jurado popular juzga esta semana a un hombre, de nacionalidad española, para el que la Fiscalía de Málaga solicita 14 años de prisión al acusarlo de un delito de homicidio por supuestamente matar a golpes en abril de 2010 a una prostituta, tras una discusión por el precio del servicio, seccionando después el cadáver en trozos, que tiró a distintos contenedores de basura.
El procesado ha explicado que salió de trabajar, fue al local de un amigo y después llamó a otro para que le diera el teléfono de una prostituta aprovechando que su familia estaba fuera. Ha asegurado que la recogió y ya en su casa de Mijas (Málaga), consumieron cervezas, whisky y cocaína. Fue perdiendo la conciencia "poco a poco", hasta despertarse en la cama con la mujer boca arriba con un golpe.
Ha dicho que lo primero que pensó fue en suicidarse y también en entregarse, pero que luego pensó en su mujer y en sus hijos, que dependían de él económicamente, por lo que se deshizo del cadáver, aunque en el juicio no ha podido recordar cómo distribuyó las partes del cuerpo que supuestamente seccionó ni en qué calle estaban los contenedores, algo que, según el fiscal, sí relató en instrucción.
El acusado ha indicado que en ningún momento dijo en sus otras declaraciones que la mujer tenía varios golpes en la cabeza, sino sólo uno; y ha considerado que lo ocurrido durante la noche son "suposiciones", porque "no lo recuerdo", añadiendo que algunos datos, como que llamó por teléfono a su jefe y a un taxista, se los dio la Policía, que "hizo su historia de los hechos".
Ha manifestado que "ni muchísimo menos" su intención fue hacerle daño a ella o a alguien y ha insistido en que cuando se despertó y vio el cuerpo "es algo que no he asumido aún" y pensó en quitarse la vida, porque, además, vio que él tenía signos de lucha. "Fue como una pesadilla, estaba muy perturbado y muy confundido", ha aseverado el acusado, quien ha añadido que estuvo en shock.
Su defensa ha insistido en que no hay pruebas de lo que ocurrió dentro de la vivienda, por lo que la mujer pudo haber fallecido de manera accidental o "por un mal golpe" tras un enfrentamiento entre los dos, caso en el que sería un homicidio imprudente. De todas formas, ha insistido en que es un hecho constatado el consumo "elevado" de alcohol y drogas.
Según el letrado, fue "una noche de fiesta que se convirtió en noche de pesadilla" para su cliente, incidiendo en que no se juzga el hecho de que se deshiciera del cuerpo, ya que fue, según han sostenido el abogado y el propio acusado, un mecanismo de "defensa", pensando en su familia. Ha destacado, asimismo, que el hombre colaboró con la Policía y reconoció todo lo que recordaba.
Asimismo, ha asegurado que sufrió una enajenación mental transitoria, mientras que el fiscal, por su parte, ha señalado a los jurados que pretende demostrar que el hombre "estaba en su sano juicio y sabía lo que hacía". Ha dicho que el acusado actuó de "forma cruel", con "ánimo de causarle la muerte", añadiendo que "sabiendo que la había matado porque quería matarla, se deshizo del cuerpo".