Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El acusado de asesinar a una pareja holandesa en Murcia apunta a una tercera persona como autor material

Juan Cuenca, acusado del asesinato de la pareja de holandeses Ingrid Visser y Ludewijk Severin en Molina de Segura (Murcia) en mayo de 2013, ha manifestado este viernes que una tercera persona llamada Danko (procedente de los países del Este) fue la verdadera autora material del doble crimen, exculpando de este modo la implicación de los dos rumanos, Valentín Ion y Constantin Stan, y de él mismo.
Así lo ha hecho saber a Europa Press José María Caballero, el abogado defensor de Cuenca, que ha vuelto a insistir en que su cliente "no hizo absolutamente nada" el día de los hechos, aunque estuvo presente, y quien inició el suceso "fue el propio holandés, quien venía preparado a cobrar sí o sí un dinero, por las buenas o por las malas".
Esta es la primera declaración de Juan Cuenca, desde que ocurrieron los hechos, ante la titular del Juzgado número 5 de Molina de Segura que instruye el caso, Olga Reverte Villar,
Tras escuchar la declaración de Cuenca, que ha durado una hora aproximadamente, la fiscal ha pedido que se realice alguna gestión para que se compruebe si en el aeropuerto de Valencia "entró o salió alguien" con el nombre de Danko o Dankovich, puesto que "lo tuvieron que trasladar hasta este lugar".
De manera que la declaración de Cuenca viene a corroborar la que ofrecieron los dos ciudadanos romanos, que confirmaron que estuvieron presentes en el lugar del crimen en compañía de Cuenca y una tercera persona que hasta ahora no figuraba en la causa, un individuo al parecer de origen eslavo y llamado Danko.
El desencadenante de este suceso lo motivó el holandés Severein, según ha dicho Cuenca en su manifestación, al que ha acusado de amenazarlo por el cobro de una deuda que estaba pendiente de pago. A su vez, según le transmitió Severein, "estaba presionado, ya que su situación económica era bastante mala, por unas terceras personas a las que debía dinero". "Severein estaba acojonado porque los que estaban detrás de él reclamando la deuda era mafia del Este", ha dicho Cuenca.
Por ello, Severein "mandó una serie de correos electrónicos a Cuenca, en donde además de exigirle el pago de las deudas le mandó una foto de una pistola", que así consta en el sumario de la causa al que ha tenido acceso Europa Press, "diciéndole que si le parecía bonita".
Cuando Severin llegó a Murcia, Cuenca afirma que todo se precipitó y le dijo que tenía que ir a recoger a una persona con la que el holandés mantenía "relaciones comerciales", resultando ser Danko. Igualmente, ha recordado que cuando llegaron a la 'Casa Colorá', donde presuntamente se cometieron los crímenes, Danko advirtió a Cuenca que tuviera "mucho cuidado con lo que hablaba y no hiciera nada raro", dado que la dueña de la casa que estaba alquilada se acercó para ver si los inquilinos necesitaban algo.
DANKO DIJO QUE "HABÍA QUE DESHACERSE DE LOS CADÁVERES"
El declarante ha recordado que Severein "se puso violento" y medió entre ellos Valentin, de manera que la pistola del holandés cayó al suelo, momento en el que Danko "dio un golpe con un jarrón a Severein y a Ingrid". Cuando supuestamente los mató, Danko dijo que "había que deshacerse de los dos cadáveres y le dijo a Constantin que lo ayudara".
De ahí que la actuación de su defendido, "en todo caso, sería a posteriori", pero descarta que participara en el homicidio o en el asesinato.
El suceso tuvo lugar el 14 de mayo de 2013 en la planta inferior de la Casa Colorá de Molina de Segura, y los hechos se desencadenaron, según la versión de Ion, porque el holandés Ludewijk Severin se puso "violento" en el transcurso de una discusión y sacó un arma, al parecer, una pistola, por lo que le agredieron "en defensa propia".
Cuenca, al igual que Ion, ha exculpado a Constantin Stan, también imputado en la causa, que se encontraba en la planta superior de la Casa Colorá cuando sucedieron los hechos. Stan, por su parte, reconoció a la jueza que instruye el caso que él estaba en el inmueble cuando sucedieron los hechos, pero que se encontraba en una planta superior.
Al parecer, según su declaración, él se había subido al piso superior con una botella de whisky cuando escuchó ruidos de la planta inferior, por lo que bajó a comprobar qué pasaba. Fue entonces cuando encontró a los holandeses fallecidos, tirados sobre el suelo, en presencia de Cuenca e Ion.