Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La canciller alemana se marcha de vacaciones con los sondeos en contra

La canciller alemana, Angela Merkel (d), a su llegada a la tradicional conferencia de prensa antes de la pausa parlamentaria de verano en Berlín, este miércoles. EFEtelecinco.es
La canciller alemana, Angela Merkel, trató de lanzar hoy un mensaje de optimismo ante los sondeos que dan a la oposición la mayoría, y la sucesión de dimisiones en su partido.
"Pasamos meses tumultuosos y tenemos por delante unos cuantos más de duro trabajo, porque hay importantes decisiones que adoptar", afirmó la canciller, en su tradicional comparecencia ante la prensa antes de la pausa estival.
"Pero estoy plenamente segura de que seguiremos en el poder al final de la legislatura", prosiguió, ante la insistente pregunta acerca del futuro de su coalición, en constante caída en picado, semana a semana, en los sondeos.
La canciller admitió que los primeros diez meses de su coalición han estado marcados por "disensos públicos" y "salidas de tono inaceptables" -algún Consejo de ministros acabó en recital de insultos, según reflejaron en su momento los medios.
"Como tantas veces ocurre en esta vida, uno ansia largamente algo y luego no siempre es tan fácil manejarlo", resumió, sobre el pésimo arranque de su alianza con su socio natural, los liberales.
Sin embargo, dijo, se logró sacar adelante importantes proyectos, como la reforma sanitaria, y Alemania respondió "con más fortaleza de lo esperado" a la crisis económica y financiera, de la que asimismo se está recuperando "antes de lo inicialmente previsto".
Merkel trató de dar un mensaje de optimismo, tanto en lo que concierne a la coalición entre la Unión Cristianodemócrata (CDU), su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Liberal (FDP), como a la buena salud de su formación tras las dimisiones de seis de sus "barones" regionales, además de la del presidente Horst Köhler.
"Han sido dimisiones por circunstancias diversas, como todos sabemos", dijo. En algunos casos, sucedieron a "dolorosas" derrotas electorales -como en Turingia y Renania del Norte-Westfalia-, en otros a decisiones personales -como el aún primer ministro de Hesse, Roland Koch, que deja el cargo para pasar al ámbito económico, o el de Hamburgo, Ole von Beust, cuyas razones no especificó.
Pero también las hubo por "ascensos" -Christian Wulff, ex "barón" de Baja Sajonia, sucesor de Köhler, y Günter Oettinger, que dejó Baden Württemberg por un puesto en la Comisión Europea.
El resultado, dijo Merkel, no debe verse como un "vacío de poder" al frente de esos seis "Länder", sino como una oportunidad para la "gente nueva y eficiente" en las filas de la CDU. "Unas veces se acusa (a los políticos) de aferrarnos al puesto; otras se nos reprocha buscar nuevas perspectivas", resumió Merkel.
La canciller y presidenta de la CDU respondió con evasivas a la pregunta de si ella se imaginaba también dejando la política algún día -"estas cosas las decido paso a paso"- y bromeó ante la insistencia sobre cuánto aguantará al frente de su coalición -"pueden estar seguros de que nos veremos tras las vacaciones"-.
El buen talante en la despedida -temporal- de Berlín coincidió con la publicación de nuevos sondeos, según los cuales de celebrarse elecciones anticipadas, su coalición quedaría apeada del poder, en favor de una renacida alianza roji-verde, como la que lideró su antecesor Gerhard Schröder.
Según el sondeo del instituto demoscópico "Forsa", difundido hoy por el semanario "Stern", entre la CDU, la CSU y el FDP no sumaría más que un 34 por ciento.
Una coalición entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y los Verdes se situaría en cambio en el 47 por ciento y no precisaría, por tanto, del apoyo de La Izquierda para gobernar.
Especialmente dramática es la situación para el FDP, para el que se pronostica un cuatro por ciento -diez puntos menos de los logrados en las elecciones generales de 2009-, lo que les convertiría en formación extraparlamentaria.
Desde las filas liberales, y apenas Merkel había cerrado su conferencia de prensa, su secretario general, Christian Lindner, hacía propósitos de enmienda a la canciller.