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Un jurado declara culpable al acusado de matar a una prostituta en Fuengirola (Málaga) y descuartizar el cuerpo

Un jurado popular ha declarado culpable de homicidio y profanación de cadáveres al hombre, de nacionalidad española, que había sido acusado por matar a una prostituta y descuartizar el cuerpo en trozos que arrojó en varios contenedores en la localidad malagueña de Fuengirola, según han informado fuentes judiciales.
Otras fuentes han explicado a Europa Press que al delito de homicidio por el que inicialmente se le acusó, se añadió por parte de la acusación particular, en representación de la familia de la fallecida, el de profanación de cadáveres. Además, han indicado que se ha estimado la atenuante de colaboración con la justicia.
Los hechos sucedieron en abril de 2010. Según el escrito presentado en su día por el fiscal, el acusado llamó a la víctima para "concertar con ella un servicio de naturaleza sexual", tras lo que fue a recogerla para ir juntos al domicilio particular de éste, ubicado en la localidad malagueña de Mijas.
Una vez avanzada la noche, se produjo una discusión supuestamente por el precio del servicio, relata la acusación pública en su calificación, tras lo que "con ánimo de quitar la vida" a la mujer, el procesado "la emprende a golpes contra ésta en la cara y en la cabeza".
Después, según sostenían inicialmente las acusaciones, compró un serrucho y "seccionó en trozos el cuerpo", los distribuyó en varias bolsas que metió en su maletero del coche y arrojó en dos contenedores de basura. Asimismo, quemó en un descampado varios objetos de la mujer.
El hombre aseguró en su declaración ante el Tribunal del Jurado que no recordaba lo que pasó durante el tiempo que estuvo con la mujer, ya que había consumido gran cantidad de alcohol y drogas. Dijo que fue perdiendo la conciencia "poco a poco", hasta despertarse en la cama con la mujer boca arriba con un golpe.
En ese momento, declaró, lo primero que se le pasó por la cabeza fue suicidarse y luego entregarse, aunque pensó en su mujer y en sus hijos, que dependían de él económicamente, por lo que admitió que se deshizo del cadáver, aunque en el juicio no pudo recordar cómo distribuyó las partes del cuerpo.