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La defensa ve una "simple conjetura" que Millet se lucrase también con el hotel

"Lo único que falta es que le imputen presiones por telepatía"
La defensa del expresidente del Palau de la Música, Fèlix Millet, ha tachado en su informe final de "simple conjetura" que el saqueador confeso de la institución musical se haya lucrado también con el proyecto de construcción de un hotel de lujo, que nunca llegó a materializarse.
Durante su exposición este martes en el juicio de la Audiencia de Barcelona por supuestas irregularidades en el proyecto, el letrado Abraham Castro ha pedido su absolución al considerar que no es culpable de ninguno de los delitos del que se le acusa en este caso: apropiación indebida, falsedad documental, tráfico de influencias y prevaricación, por los que el fiscal pide 10 años de cárcel.
"Lo único que falta es que le imputen presiones por telepatía", según el abogado, que ha advertido de que la petición de diez años de cárcel para Millet equivaldría a una cadena perpetua porque ya ronda los 80 años.
Sobre la supuesta apropiación indebida, no ve probado que Millet y su mano derecha en el Palau, Jordi Montull, se hubiesen embolsado 900.000 euros de la promotora de la obra, Olivia Hotels, en concepto de comisiones.
"No existe ninguna prueba; pero, aunque se hubiese producido este pago, tampoco sería constitutivo de delito", defiende el abogado, que ha recordado además que el promotor de la obra, Manuel Valderrama, negó este pago tanto durante la instrucción como en su declaración en el juicio como testigo.
Ha asegurado que Millet tampoco falsificó ningún documento, ya que ni los elaboró ni los presentó "porque no sabe nada de urbanismo", por lo que contrataba para estas gestiones a abogados de prestigio en esta materia.
En este sentido, ha descartado también que el expresidente del Palau hubiese intentado ocultar que la titularidad de los terrenos donde estaba proyectado el hotel pasasen de manos de la fundación de la institución a la promotora, según el fiscal para simular un supuesto interés público.
Tampoco cree que su cliente cometiese tráfico de influencias y enmarca sus gestiones en la "búsqueda de un beneficio económico para la institución", que considera lícito, y ha añadido que los testigos que declararon en el juicio negaron presiones de Millet y Montull, aunque sí dijeron que eran insistentes con sus peticiones.
"COSAS MALAS" DE MILLET
"El señor Millet ha hecho cosas muy malas con el Palau, pero también ha hecho cosas buenas", ha sostenido Castro, en referencia a la causa del expolio de la institución cultural, que todavía está pendiente de juicio.
Sobre el último de los delitos que se le imputa, el de prevaricación, el abogado de Millet lo descarta ya que no es un funcionario: "¿Cómo es posible que Millet cometiese un delito específico de funcionario?".