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Las elecciones municipales suponen la primera prueba para el partido del amigo del Rey

Un hombre camina junto a una pared pintada con símbolos de diferentes partidos de las elecciones locales de 12 de junio en Casablanca, Marruecos. EFE/Archivotelecinco.es
Las elecciones municipales que se celebran mañana en Marruecos suponen la primera gran prueba a la que se enfrenta el nuevo partido fundado por el amigo del rey Mohamed VI Fuad Ali el Himma, que ha revolucionado el panorama político del país.
El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), con apenas diez meses de vida, se ha convertido en el protagonista de la política marroquí tras retirar su apoyo al Gobierno al comienzo de la campaña electoral y dejarlo en minoría parlamentaria.
Esta formación es la que más candidatos presentará en los comicios, con un total de 16.793 sobre los 130.223 aspirantes, es decir, un 13 por ciento del total.
Tras el PAM se sitúan en número de candidatos los partidos tradicionales como el nacionalista Istiqlal, la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y los islamistas del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), a los que se suman otros 25 en el atomizado mapa político marroquí.
La novedad en esta ocasión es la cuota del 12 por ciento de cargos municipales que han quedado reservados exclusivamente para mujeres.
Pese a que las elecciones son locales, representan la primera oportunidad para comprobar a nivel nacional el impacto de la nueva formación de El Himma, concebida en su origen para contrarrestar la creciente influencia de los islamistas.
El Himma fue compañero de estudios del rey y su jefe de gabinete cuando era príncipe heredero. Una vez coronado Mohamed VI, fue designado como ministro delegado del Interior, una posición desde la que se le consideró como el "hombre fuerte" del régimen.
Aunque la línea ideológica del PAM está difuminada en un mensaje monárquico y de denuncia de la parálisis democrática de los partidos tradicionales, los expertos consideran que el partido no aporta realmente una gran novedad más allá de su mera aparición.
Para el sociólogo español Bernabé López, que acaba de presentar la versión en árabe de su estudio sobre todas las elecciones celebradas en Marruecos, el PAM se nutrirá básicamente de los votos rurales, inclinados a apoyar a los partidos monárquicos.
"La irrupción del PAM no será más que un globo que hará ¡pam!", pronosticó López, quien cree que la nueva formación, a la que augura un resultado cercano al 10 por ciento de los votos, irá perdiendo peso con el paso de los años.
Frente a la opinión de López, algunos medios marroquíes, como el semanario independiente "Le Journal Hebdomadaire", van más lejos y se preguntan si la irrupción del partido no supondrá el fin de los partidos políticos, con un partido estrechamente vinculado al rey que podría llegar a colocarse al frente del Gobierno.
De cualquier forma, la tensa disputa que ha mantenido el PAM con el resto de formaciones, de las cuales se ha nutrido gracias a la deserción en masa de cientos de tránsfugas -entre ellos decenas de parlamentarios-, ha apartado del foco otros elementos de interés, como el desempeño de los islamistas.
Después de la decepción que supuso para el PJD no conseguir el triunfo en las elecciones legislativas de 2007, los islamistas han intentado volver a galvanizar a sus bases, presentes sobre todo en las grandes ciudades.
Sin embargo, la destitución y posterior denuncia por corrupción contra el alcalde de Mequínez, Bubker Belkora, la única gran ciudad que estaba en manos de los islamistas, ha sembrado dudas sobre cuál será su capacidad para sobreponerse a lo que consideran una campaña orquestada por el Gobierno para frenar su expansión.
Y el otro gran asunto que preocupa en vísperas de los comicios es el abstencionismo endémico que afecta a Marruecos y que podría volver a repetirse después de la paupérrima participación del 37 por ciento que se registró en las últimas legislativas.
Como no dejan de reproducir los diarios durante estos días y hoy lo hace el rotativo "Le Bayane" con un gran titular en su portada, la pregunta es: ¿Qué tasa de participación?".