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El empresario vallisoletano acusado de estafa culpa a su asesor fiscal, a quien tilda de "máquina de mentir"

El contable, con quien ha compartido banquillo, está acusado de quedarse con 60.000 de los 180.000 euros de la venta de la sociedad
El exadministrador único de CVC Desinfección Castilla y León S.L, F.V.C, acusado de estafa, ha reconocido hoy que tras vender la empresa en diciembre de 2006 y cesar en el cargo siguió disponiendo del dinero de sus cuentas, si bien ha alegado que lo hizo tras ser informado por su asesor fiscal, al que ha calificado de "máquina de mentir", de que los nuevos propietarios estaban al corriente de ello ante la existencia de un documento de reconocimiento de deuda que le facultaba a cobrarse facturas por servicios prestados con anterioridad a la operación de venta de la mercantil.
El empresario ha cargado toda la responsabilidad de lo ocurrido en su exasesor fiscal, P.M.L, con quien ha compartido hoy banquillo en la Audiencia de Valladolid, pues ha insistido en que éste último, a quien encargó en octubre de 2006 el cometido de vender la empresa CVC, no sólo le dijo que podía seguir usando las cuentas que la sociedad tenía abiertas en distintas entidades bancarias sino que, a sus espaldas, se quedó con 60.000 de los 180.000 euros de la operación de venta de la mercantil. "Este señor lo tenía todo muy bien estudiado y sabía que yo era presa fácil", ha declarado el acusado.
El industrial, ya jubilado y que se enfrenta a una pena de dos años de cárcel, una multa de 5.400 euros y al pago de una indemnización de 37.760 euros por delito de estafa continuada, ha confesado que extrajo distintas cantidades de dichas cuentas por importe superior a los 37.000 euros, pero a cuenta de los 48.000 euros que los nuevos compradores le tenían reconocidos como deuda aplazada, es decir, procedentes de facturas pendientes de cobro de servicios anteriores.
"Mi asesor, en quien confiaba plenamente, me dijo que podía seguir disponiendo de esas cuentas pese a que ya había cesado en el cargo de administrador único", ha alegado F.V.C, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha añadido también que tras vender la empresa ante notario, el 22 de diciembre de 2006, comprobó que su contable se había quedado con 60.000 de los 180.000 euros--en la escritura pública sólo se hicieron constar 3.006 euros--, "sin que en ningún momento insinuara que fuera a cobrar comisión alguna por sus servicios".
SESENTA MIL EUROS DE HONORARIOS
Sin embargo, el exasesor fiscal, a quien se solicitan otros dos años de cárcel, multa de 4.200 euros y una indemnización en favor del anterior de 60.000 euros por delito de apropiación indebida, ha asegurado que su compañero de banquillo le encomendó en 2006 buscar compradores para hacerse con la propiedad de CVC Desinfección Castilla y León, con quien llegó al "acuerdo verbal" de que "todo lo que sobrepasara los 120.000 euros" sería para él en concepto de "honorarios", de ahí que tras la venta por 180.000 euros se quedara con sendos cheques por importe cada uno de 30.000 euros.
"Me limité a intervenir como mediador y a cobrar mi comisión", ha indicado P.M.L, quien ha precisado que la cantidad percibida no sólo incluye la comisión por año y medio de gestiones sino también otros conceptos como gastos de la escritura por la constitución de la sociedad limitada, del Registro Mercantil de Valladolid, impuesto de transmisiones patrimoniales, gastos por viajes y representación, kilometraje... etc.
El exasesor, a quien los nuevos propietarios imputan el haberse quedado con beneficios de la actividad de CVC y de haber utilizado información de ésta para crear a posteriori otra sociedad con el mismo objeto social y quedarse con parte de sus clientes, ha acusado a los nuevos administradores, personados en el juicio como acusación particular, de haber "falseado" las cuentas duplicando los gastos de personal con el fin de reducir los beneficios de forma artificial y así poder pagar menos por el Impuesto de Sociedades.