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El 73% de los españoles, a favor de aumentar la ayuda europea para el desarrollo

Solo un 18 por ciento dona dinero a ONG u organizaciones de beneficencia que actúan en países pobres
El 73 por ciento de los españoles está a favor de que la UE aumente el presupuesto que destina a la ayuda a países en desarrollo a pesar de la actual situación económica en Europa, según los datos del sondeo especial del Eurobarómetro centrado en la política de cooperación internacional.
De este porcentaje, un 47 por ciento considera que los europeos deben mantener su promesa de aumentar la ayuda a los países en desarrollo, mientras que el 26 por ciento sostiene que ese incremento vaya incluso más allá de los niveles comprometidos.
Baja dos puntos porcentuales con respecto a la encuesta de septiembre de 2014 el porcentaje de los que creen que, dada la situación económica actual, la UE no puede aumentar esa ayuda (12%) o debería incluso reducirla (11%).
En el conjunto de la UE, suman el 68 por ciento los que defienden aumentar la ayuda al desarrollo. De ellos, un 52 por ciento apoya mantener la promesa de incrementar esa ayuda, mientras que un 16 por ciento pide ir más allá de los compromisos adquiridos.
Los Estados miembros que pertenecen a la UE desde antes de 2002 se han comprometido a destinar a ayuda al desarrollo el 0,7 por ciento de su Producto Interior Bruto en el horizonte de 2030, siempre que las circunstancias económicas lo permitan.
España es el segundo país, por detrás de Rumanía, donde se registra un porcentaje mayor de personas que defienden que el aumento de la ayuda debería ir más allá de los niveles comprometidos.
Junto con Suecia, Chipre y Portugal, España es de los países cuya ciudadanía se muestra más partidaria de políticas públicas europeas de ayuda al desarrollo. Así, ocho de cada diez españoles afirma que la lucha contra la pobreza en el tercer mundo debería ser una de las principales prioridades de la UE.
El porcentaje baja hasta el 63 por ciento, aunque sigue siendo la mayoría, cuando se trata de considerar la lucha contra la pobreza como una prioridad del Gobierno español. Aun así, se trata de seis puntos porcentuales más que en 2014.
Una abrumadora mayoría de españoles, ocho de cada diez, tiene claro que invertir en el desarrollo de los países pobres redunda en el beneficio de los propios europeos, un pensamiento que comparten a esos niveles en Finlandia, Chipre, Suecia y Malta.
Para el 88 por ciento de los ciudadanos españoles, la ayuda al desarrollo es una manera eficaz de afrontar la inmigración irregular, una visión con la que coincide la gran mayoría de chipriotas y portugueses. Hungría y Bulgaria son los países donde menos se está de acuerdo con esta premisa.
Con respecto a qué tipo de necesidades urge más atender en los países en desarrollo, el 42 por ciento de los españoles apunta a la sanidad, seguida de los aspectos de paz y seguridad (36%) y educación (34%).
NO DISPUESTOS A PAGAR MÁS POR EL COMERCIO JUSTO
El apoyo mayoritario de los españoles a las políticas públicas de cooperación no se traduce en una mayor disposición a la hora de hacer esfuerzos individuales para combatir la pobreza. La mayoría de los encuestados (52 por ciento) afirma no estar dispuesto a pagar más por alimentos o productos de comercio justo, frente al 45 por ciento que sí lo estaría.
Entre los que responden afirmativamente, el 35% dice aceptar pagar hasta un 5 por ciento más; un ocho por ciento aceptaría un aumento en el precio de entre el 6 y el 10 por ciento, y tan solo un dos por ciento dice que pagaría más de un 10 por ciento de incremento.
Estos datos alejan a los españoles de los niveles de apoyo a productos de comercio justo que se dan en Luxemburgo, Suecia y Países Bajos, y que se sitúan en torno al 80 por ciento.
Tampoco España está a la cabeza en lo que se refiere a donaciones a ONG de desarrollo u organizaciones de beneficencia con proyectos en el tercer mundo. Tan solo un 18 por ciento de los encuestados aporta dinero a este fin. Siete de cada diez españoles reconoce no estar implicado directamente en la ayuda a países en desarrollo, un porcentaje similar al de países de nuestro entorno como Francia e Italia.
Países Bajos, Finlandia y Suecia son los países con un mayor porcentaje de ciudadanos que hacen aportaciones a ONG u otro tipo de organizaciones de beneficencia.