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Un acusado de espionaje: "Me dijeron que querían cazar a Aguirre, González y Granados porque eran unos chorizos"

Pinto cree que se trata de un "cortina de humo" para tapar luchas de poder entre facciones políticas y económicas del PP
El técnico de la Dirección de Seguridad de la Comunidad de Madrid José Manuel Pinto, uno de los imputados en el caso del espionaje a políticos del PP de Madrid y acusado en un primer momento de anotar partes de seguimiento, ha afirmado hoy que la 'mano derecha' del entonces director regional de Seguridad Enrique Barón le dijo literalmente que "querían cazar a Esperanza Aguirre, Ignacio González y Francisco Granados porque eran unos chorizos".
En la comisión de investigación sobre corrupción política que se celebra hoy en la Asamblea de Madrid, Pinto, que trabaja como empleado público en la Dirección de Seguridad, ha aseverado esta mañana que "no tiene conocimiento de ningún tipo de espionaje, seguimientos o de algo que vaya en contra de la ley".
"Mi trabajo es para ayudar a los ciudadanos y no para delinquir. La cuestión se basa en descubrir lo que estaba sucediendo. No hubo forma en ningún momento de cualquier espionaje o seguimiento. Lo que se me achaca es totalmente falso. Está cotejado de que hay unos partes que son falsos y no son muy letra", ha indicado.
El técnico de Seguridad ha relacionado el asunto del supuesto espionaje al exvicepresidente regional Alfredo Prada y al exvicealcade de la capital Manuel Cobo, entre otros, con el robo de un ordenador en 2009 a una de las personas de confianza de Prada en la Ciudad de la Justicia y con la pretensión de que Ignacio González fuera "sí o sí" presidente de Caja Madrid.
De hecho, Pinto señala que todo empezó cuando el jefe del despacho de Enrique Barón, Pedro Agudo, le acusó a él y a su jefe, José Palomo, de robar dicho computador.
"A mí me sorprendió cuando me dijo eso en un despacho oficial. Pensé que me estaba buscando un lío. Intentaba hacerme partícipe a un hecho delictivo. El bote que pegamos fue significativo. Él esperaba que le dijera que fuéramos a por ellos, pero a mí se me pusieron los pelos como escarpias. Yo amenacé con llevarle a los tribunales y le dije que le iba a partir la cara. Tras el enfrentamiento, tardó 20 días en irse de la Consejería", ha indicado.
Pinto ha asegurado que los partes que aparecieron en la prensa con matrículas sobre contravigilancias a políticos fueron realizados por el subdirector de Seguridad de la Comunidad, Miguel Castaño, "que era el policía de la Comunidad en el Canal de Isabel II" y filtradas a la prensa por Barón, ya que los partes "estaban en su despacho y era custodio de la documentación". "También hay una cinta en la que se oye a Granados reconocer que fue Gamón", ha agregado.
"Dichas anotaciones salen en un periódico de la noche a la mañana, diciendo que los partes son míos, que lo he hecho yo. Desde el minuto cero yo digo que son mentira porque hay letras de diferentes personas. Pero la Policía Nacional sorprendentemente dice que son mías las letras", ha añadido.
El técnico de Seguridad pidió hablar con Granados y le solicitó que le sacara de la Dirección General porque "iba a pasar algo muy grave".
"Me citó a su despacho y entré llorando de rabia porque estaban destrozando la vida de la familia. Granados me dijo delante de otras personas que no me preocupara, que Castaño había reconocido que la letra es de él. Luego en la sede judicial dijeron que no. Uno de los testigos era el asesor Marcos Peña, otro el señor Oreja y otro Ignacio Palacios", ha apuntado.
Pinto recuerda que en esa reunión Granados le pidió que no fuera a trabajar y que quedara en su casa. "Yo iba todas las semanas a Pontejos un par de veces. Yo aguanté un año y medio y al final intenté hablar con la presidenta para que tuviera conocimiento de lo que estuviera ocurriendo. Llegó un momento que denuncié. En primera instancia su señoría no me dio la razón al final el Supremo me dio la razón de que se me habían vulnerado los derecho a la presunción de inocencia y derecho al trabajo, por lo que obtuve una indemización", ha manifestado.
José Manuel Pinto también ha denunciado que luego mantuvo cinco o seis reuniones con el viceconsejero de Interior Luis Armada en su despacho, en el que también participó el entonces gerente de la Academia de la Policía Local de la Comunidad, el juez Agustín Carretero.
"Se me ofreció no hacer ningún tipo de alegato a cambio de darme una plaza en la Academia de Policía. Yo ya era profesor colaborador de dicha Academia pero luego dijeron que me puso Granados en la Academia para pagarme todos estos hechos delictivos. Pero no me puso Granados en la Academia, sino Prada", ha dicho.
A preguntas del portavoz de Ciudadanos en la comisión César Zafra, Pinto cree que lo que quería con esa reunión Carretero era que no declarara en el juicio. "Es un hecho grave que un juez intente que mi abogado me diga que no declare. Fue un hecho que me resultó traumático", ha dicho.
Además, ha revelado que día anterior al juicio el técnico de Seguridad recibió la visita de Sergio Gamón, el exdirector de Seguridad imputado en el caso y que supuestamente mandó espiar a políticos. "Me dijo que no echara mierda sobre Granados y Castaño. Y yo le dije que no tengo ningún interés de hacer nada mal contra nadie, sino decir la verdad", ha precisado.
NIEGA QUE SIGUIERA A PRADA
El técnico regional de Seguridad ha negado rotundamente que siguiera a Prada porque él tenía encomendado protegerle. "Yo estaba todos los días en la puerta de su casa porque hubo un tiempo que sufrió amenazas. Yo era parte del dispositivo de vigilancia de su calle. Me conocía y montó conmigo en el coche más de una vez. Y el día que se robó el ordenador de la Ciudad de la Justicia yo estaba librando", ha alegado.
También ha arremetido contra el exconsejero de Justicia, Salvador Victoria. "Dijo que habíamos cambiado la declaración, lo que es falso. Y dijo también que me iban a dar un puesto en la Academia por encargarme el espionaje que me había encargado Granados, cuestión que es falso porque yo no soy nadie", ha indicado.
Después de todo esto, José Manuel Pinto entiende que todo este asunto es "una cortina de humo". "Querían a toda costa que González fuera presidente de Caja Madrid. Intentaron que nadie se diera cuenta de ello y tenían que buscar algo que distrajera porque era muy curioso. Necesitaban sacar algo nuevo para incriminarnos. Es una lucha entre poderes políticos y económico", ha sostenido.
"Aquí hay muchos actores. Está Aguirre, González y Granados. No sé si se espiaban entre ellos porque no era mi trabajo. No tengo nada que ver con los temas de espionaje y sería ilusorio y ridículo que un técnico especialista fuera el capo de esta película que desde el primer día han pretendido que fuera. Yo pienso que fue una lucha de poder entre diferentes frentes políticos por diferentes situaciones como el Congreso Nacional del PP, la Presidencia de Caja Madrid y entonces creo que de aquellos lodos, aquellos barros", ha resumido.
Tras la declaración, la portavoz de Podemos ha aludido a la "mafia" y a la película 'El Padrino' para hablar de lo ocurrido, mientras que la portavoz socialista en la Comisión, Encarnación Moya, ha rebajado la trama a un asunto de 'Mortadelo y Filemón' a no ser "por lo peligroso, lo contrario a la legalidad y el atentado a los derechos de los ciudadanos" que ha significado para ella este asunto.