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La estrategia Rubalcaba

Sin embargo, en ocasiones, Alfredo Pérez Rubalcaba ha ido un poco más allá. Como él mismo reconoce, no le gusta especular con todo lo que rodea a la organización terrorista, pero dispone de información. Información que ha decidido utilizar. Y racionándola, proporcionando datos sin detalles. Está claro que con mucha intención, como parte de toda una estrategia global para acabar definitivamente con ETA.
El 28 de diciembre de 2009 encontramos el mejor ejemplo. Entonces, el ministro, en rueda de prensa en Bilbao, estaba analizando la presumible debilidad de la banda terrorista. Y junto al comentario lanzó la advertencia: esa supuesta lasitud operativa podría estar llevando a ETA, a los que apuestan por la dureza, a preparar un gran atentado. "Espectacular" fue el calificativo. Pero no sólo eso. También un secuestro. Eso sí. No dio más pistas, ni objetivos, ni plazos más allá de la inminencia y de que se encuadraría en la presidencia española de la Unión Europea.
¿Por qué? Principalmente, se entiende, por tres razones. La primera, esencial: que se incrementen las medidas de autoprotección de los amenazados a la vez que lo hacen las de seguridad. Segundo, desesperar a los terroristas anunciando sus planes, que sientan el aliento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Y, tercero, por qué no, curarse en salud a la vez que se ofrece, en cierta medida, transparencia, haciendo a todos partícipes "de lo que sabe".
Sin embargo, este estilo, esta estrategia, no ha contado con la respuesta entusiasta y unánime. En cascada, desde las formaciones políticas, tacharon a Pérez Rubalcaba de alarmista (PNV), de propagandista de ETA (UPyD), de distraer la atención (EB) o de sembrar inquietud (PP). Desde el Partido Popular añadieron que el ministro estaba nervioso y que cometía una imprudencia. Bueno, es una forma de verlo.
Las distintas asociaciones de policías y guardias civiles, que algo de información sobre todo esto, como él mismo, también tienen, tampoco veían con buenos ojos estas formas del titular de Interior, al que señalaban de irresponsable. Entonces, afirmaban que debía haber seguido los cauces adecuados internos y no dar publicidad y alas a ETA. Además, criticaban que estaba generando preocupación entre los ciudadanos. Más concretamente, en los afectados, en los que se saben objetivos y que se estaban enterando por la prensa de las intenciones de los etarras y no por otro cauce más discreto y formal.
Pero los datos, casualidad o no, lo corroboran. Los más de 2000 kilogramos de explosivos hallados a la banda en menos de dos meses, la fábrica de bombas localizada en Óbidos (Portugal), la intención de montar una base logística en Cataluña y los nada habituales grilletes de que se han incautado en Cahan (Francia) confirman, al menos, lo que Alfredo Pérez Rubalcaba ya había anunciado.