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La mujer que aceptó la herencia de su hija, asesinada por su exmarido, dice no olvidar el daño sufrido por los notarios

Juana Vacas, la anciana del municipio jiennense de Torredelcampo que aceptó la herencia de su hija, que incluía deudas del exmarido de ésta, condenado por su asesinato, ha afirmado este martes que "no olvida el daño" que, en su opinión, le han hecho sufrir "en los últimos dos años" los notarios a los que demandó por la gestión de la escritura pública de aceptación de dicha herencia.
A pesar de que éstos finalmente han decidido renunciar a recurrir la decisión judicial de anular dicho acto en virtud de un acuerdo que esta anciana ha justificado por "la salud" de su hija Encarnación, la mujer ha señalado a Europa Press que se ha visto "muy resentida".
Así lo ha explicado tras conocerse el acuerdo por el que los notarios demandados inicialmente renuncian a recurrir la decisión que adoptó el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Jaén el pasado mes de julio de anular la escritura pública de aceptación y adjudicación de dicha herencia.
En ese sentido, Vacas ha recordado que "ya ha perdido a tres de sus cuatro hijos", y la salud de Encarnación ha sufrido "un desgarro" como consecuencia de este proceso judicial, por lo que quiere evitar que la salud de ésta continúe deteriorándose más.
De esta manera, la anciana "no olvida el daño" que le han infligido, en su opinión, los notarios, que "durante dos años se han negado a llegar a un acuerdo", de modo que éste ha llegado una vez que se ha emitido una sentencia en su contra y "por el interés de éstos", según ha remarcado para concluir.
"RAZONES HUMANITARIAS"
Por su parte, el colectivo de los notarios ha defendido en un comunicado que la decisión de no recurrir la anulación de la herencia se ha adoptado por "razones humanitarias", puesto que siguen considerando que "la intervención notarial en este asunto se ajustó a lo que establece la ley", puesto que "correspondía a Juana Vacas investigar la posible existencia de deudas atribuibles a su hija y, en su caso, notificarlo a la notaría".
Como se recordará, tras el fallecimiento de su hija Purificación, y dado que ésta estaba divorciada de su marido, Juana Vacas se convirtió en su "heredera única y universal", lo que la llevó a aceptar la herencia que ésta dejaba, si bien lo hizo, según argumentaba su familia, "de forma apresurada para evitar ser sancionada por la Agencia Tributaria" y "en un momento en el que se hallaba gravemente afectada desde el punto de vista psicológico" ante la muerte de su hija "en trágicas circunstancias", y, además, "afectada por una grave afección de hipoacusia que le impedía oír con normalidad".