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Los forenses apuntan a la posible “intencionalidad” de Blesa para “acabar con la propia vida”

Miguel Blesa se disponía a pasar una semana en la finca Puerto del Toro. A este municipio cordobés acudía frecuentemente para disfrutar de una de sus grandes pasiones: la caza.

Llegó sobre las dos de la mañana de este miércoles. Apenas cinco horas después se dispuso a desayunar con unos amigos. Pero, según el relato de ellos, Blesa dijo que iba a cambiar el coche de sitio.

En el vehículo tenía una de sus 15 armas con licencia para cazar. Pasados 10 minutos de las ocho y media, un trabajador de la finca descubrió su cuerpo. Tenía un disparo en el pecho y la escopeta en el suelo. Cuando llegaron al lugar, los servicios de emergencia certificaron su muerte.

Tras ello, el cuerpo sin vida del expresidente de Caja Madrid fue trasladado al Instituto Anatómico Forense de Córdoba.

Los agentes manejan como principal hipótesis el suicidio, por la posición del arma y del cuerpo.

“Cuando la herida es en el centro del pecho, es que la persona busca lesionar al corazón, y por tanto hace pensar más u orienta más hacia la intencionalidad que es realmente acabar con la propia vida”, explica el criminólogo Luis Borrás.

Según algunos medios, que citan fuentes de su entorno, Blesa no estaba pasando por un mal momento, aunque sí le preocupaba la batalla judicial en la que estaba inmerso.