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Uno de los militantes expulsados del PSOE por el caso de las tarjetas alega que su comportamiento siempre fue "ejemplar"

Niega haber delinquido y distingue tarjetas "opacas" de ejecutivos de las concedidas a consejeros, "transparentes y controladas"
Uno de los militantes expulsado provisionalmente del PSOE por el caso de las tarjetas de Caja Madrid, José María de la Riva, ha defendido que no ha incurrido en "ningún delito" ni conducta que sea merecedora de "reproche ético". Además, ha destacado que ha demostrado durante más de cuatro décadas que su militancia ha sido "ejemplar" habiendo actuado de "buena fe" y con la "diligencia necesaria" en todas las responsabilidades que ha ocupado.
Así se expresa en las alegaciones, a las que ha tenido acceso Europa Press, que De la Riva ha presentado ante la Comisión Federal de Ética y Garantías del PSOE después de que el partido decidiera suspender cautelarmente de militancia a diez personas que fueron titulares de las tarjetas concedidas por Caja Madrid y Bankia.
De la Riva se queja de que el PSOE no le haya requerido comparecer personalmente para escuchar sus explicaciones y que le haya sancionado sin haber aportado pruebas que sustenten una falta tipificada en el Reglamento de Afiliados, más allá de noticias de prensa. Recuerda que se le dio de baja en el censo durante más de un año a raíz de la apertura del caso Bankia, por lo que la dirección socialista le estaría sancionando dos veces por la misma causa.
"No he cometido ningún delito utilizando la tarjeta facilitada por Caja Madrid", asegura el histórico militante socialista, que distingue entre los plásticos que fueron otorgados a consejeros de la entidad y eran "controlados, contabilizados y auditados", de aquellos otros distribuidos entre los ejecutivos que podrían ser calificados de opacos y no se sometían al control de los anteriores.
NO RETIRÓ EFECTIVO DE CAJEROS
De la Riva recuerda que el secretario general de Caja Madrid, Enrique de la Torre, facilitó las tarjetas a los consejeros, quienes recibieron "instrucciones verbales" sobre su utilización pero en ningún momento escucharon indicaciones sobre alguna "anomalía". "Nunca me dijeron que pudiera usar la tarjeta para extraer dinero en metálico de los cajeros, de hecho creo que la tarjeta que me entregaron carecía de esa función. En todo caso, ni siquiera lo intenté", agrega.
En el terreno fiscal, afirma que la legislación vigente obligaba al pagador, es decir a Caja Madrid, a practicar todas las retenciones y desde la entidad le aseguraron que ella se ocupaba de que "todo estuviera en orden". La que fuera la cuarta institución financiera del país estaba bajo el control del Banco de España y era de suponer que los servicios jurídico-fiscales de la caja hacían "correctamente" su trabajo.
"En ningún momento he atentado contra la ética socialista", sentencia De la Riva, quien fue elegido consejero de la caja de ahorros en 1997 como representante del Ayuntamiento de la capital y, dos años después, como representante de los impostores por la Asamblea General. "El PSOE no me designó como consejero de Caja Madrid en ninguna circunstancia", añade.
De esta forma, precisa, sus decisiones no estaban necesariamente sometidas a la disciplina de voto, aunque ello no le impidiera coordinarse con la dirección del PSM o ser sensible a sus planteamientos. "De mi actuación como consejero respondía ante el órgano que me había elegido, es decir la Asamblea General de Caja Madrid", concluye.
Su testimonio coincide con el de otro de los afectados Ignacio Varela, quien defendió que la tributación se hacía desde la entidad según les dijeron. Otro de los militantes implicados, el exministro Virgilio Zapatero anunció además su disposición a acudir a los tribunales.
Los otros ocho titulares de las tarjetas que han sido expulsados provisionalmente son Ángel Gómez del Pulgar, Joaquín García Pontes, Miguel Muñiz de las Cuevas, Gonzalo Martín Pascual, Enedina Álvarez, Miguel Ángel Abejón, José María de la Riva y José María Arteta. Según el PSOE, otros seis titulares de tarjetas vinculados con el partido ya habían pedido su baja de forma voluntaria tras conocerse su implicación.