Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El primer ministro y el líder opositor canadiense buscarán la salida a la crisis política

El primer ministro canadiense, Stephen Harper (en la imagen), gobierna en minoría desde las elecciones generales de octubre de 2008. EFE/Archivotelecinco.es
El primer ministro de Canadá, el conservador Stephen Harper, y el líder de la oposición, el liberal Michael Ignatieff, tienen previsto reunirse hoy para negociar una salida a la crisis parlamentaria que podría provocar la caída del Gobierno el próximo viernes.
Este lunes, Ignatieff dijo que los liberales votarán el viernes en contra de una actualización de los presupuestos generales del Estado, lo que se traduciría en la caída del Gobierno conservador, si Harper no acepta modificar el sistema de seguro de desempleo del país.
Los otros dos partidos de la oposición, el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático (NPD) y el soberanista Bloque Quebequés (BQ), anunciaron que votarán en contra, por lo que si el Partido Liberal, de Ignatieff, también se opone, Harper se verá obligado a presentar su dimisión como primer ministro.
El Partido Liberal quiere que el Gobierno cambie de forma inmediata el sistema de seguro de desempleo para que cualquier canadiense pueda recibir pagos si ha trabajado al menos 360 horas durante las 52 semanas previas.
En la actualidad, la cantidad de horas mínimas necesarias para calificar depende del lugar de residencia del trabajador.
Harper, que gobierna en minoría desde las elecciones generales de octubre de 2008, se ha negado a modificar el sistema de desempleo tal y como quieren los liberales, pero aceptó reunirse hoy con Ignatieff para intentar llegar a un acuerdo y evitar la convocatoria adelantada de elecciones.
Los dos líderes políticos han dicho que no quieren unas nuevas elecciones generales, que serían las cuartas desde 2004.
Las últimas encuestas señalan que los liberales cuentan con una ligera ventaja en la intención de voto frente a los conservadores, pero no lo suficiente como para garantizar a la formación de Ignatieff la mayoría de los 308 escaños del Parlamento.