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El nombramiento de Fischer como primer ministro checo deja cuestiones comunitarias por resolver

El nuevo primer ministro checo, Jan Fischer (i), y el presidente del país, Vaclav Klaus (d), tras finalizar la ceremonia de nombramiento de Fischer en el castillo de Praga, República Checa. EFE/Archivotelecinco.es
El nombramiento hoy del independiente Jan Fischer como primer ministro de la República Checa ha despejado interrogantes en la esfera política local, pero aún queda por dilucidar el desempeño de la presidencia de turno de la Unión Europea, que ostenta Praga durante este semestre.
Tras su nombramiento por el presidente del país, Vaclav Klaus, en una ceremonia celebrada en el Castillo de Praga, Fischer, un experto en estadística de 58 años, destacó que llega a la cabeza del Gobierno "como persona apolítica y especialista, pero como alguien con la suficiente y larga experiencia en la Administración pública".
El nuevo jefe del Ejecutivo elegirá como ministros a los candidatos independientes propuestos por los partidos políticos y se espera que el equipo sea nombrado por Klaus antes del 9 de mayo.
Pero a partir de hoy y hasta la investidura del nuevo Ejecutivo de Fischer, los checos disponen de dos primeros ministros, uno en funciones y otro sin Gobierno, y la Carta Magna no establece quién es el responsable de tomar la batuta del Consejo Europeo.
"Esta cuestión no la hemos resuelto todavía", confirmó hoy el jefe del Estado, Vaclav Klaus, tras la jura del cargo de Fischer en el Castillo de Praga.
El primer ministro en funciones, Mirek Topolanek, y su equipo dimisionario deberán todavía ejercer importantes responsabilidades comunitarias, entre las que destaca la cumbre comunitaria, a principios de mayo, con seis países de Europa del Este.
Éste ha sido uno de los principales proyectos de la presidencia checa, que trata de facilitar el proceso de asociación con la UE de Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania.
Se prevé que la actual coalición gubernamental atienda también la reunión de ministros de Finanzas (Ecofin) y la cumbre UE-Canadá.
Asimismo continuará al frente de "los 27" en lo que respecta a los compromisos que emanan del Parlamento de Estrasburgo, puesto que debido a los próximos comicios europeos la euro-cámara se disolverá previsiblemente antes de que Topolanek abandone definitivamente la Strakova Akademie, sede del Ejecutivo praguense.
Pero Topolanek ya no estará para la cita con los países del Grupo de Río, con los cuales habrá una cumbre en la capital checa el 13 y 14 de mayo, ni se encontrará en el Foro Nuclear del 28 y 29 de mayo, ni en la Conferencia sobre Investigación en la esfera atómica del 22 al 24 de junio.
El jefe del Partido Democrático Ciudadano (ODS), que cayó junto con su Gobierno en una moción de censura el 24 de marzo, no intervendrá tampoco en la cumbre UE-China de Praga, ni en el Consejo Europeo de junio en Bruselas, donde está previsto abordar el futuro del Tratado de Lisboa.
En cuanto a la cumbre UE-Rusia prevista para junio, ya se ha decidido que será presidida por el euroescéptico Klaus.
Fischer es el segundo primer ministro tecnócrata en la historia de esta joven república, después de que el banquero Josef Tosovsky asumiera durante un semestre las riendas del país en 1997, y su Gobierno ha sido acordado como una opción transitoria.
Se trata, sin embargo, de una solución que ha despertado el recelo de los abogados constitucionalistas, ya que la Carta Magna prevé mecanismos distintos para resolver este tipo de turbulencias gubernamentales y la convocatoria de comicios anticipados.
Klaus, cuyo papel en esta crisis de gobierno ha sido objeto de muchas especulaciones en la prensa, señaló que la complicada situación en que se ha visto envuelta la República Checa sólo acabará definitivamente con la ratificación del nuevo Gobierno por los diputados.
En cualquier caso, las próximas elecciones legislativas tendrán lugar antes del 15 de octubre.