España prueba su arma estratégica más potente en Sudáfrica
Los misiles Taurus Kepd 350 han costado 57,39 millones de euros
España ha probado su arma estratégica más potente en Sudáfrica, el misil Taurus Kepd 350. Un avión F-18 español ha realizado pruebas con este misil de crucero de largo alcance, una bomba de precisión capaz de colarse por una ventana y de perforar un muro de cuatro metros de grosor. Han costado 950.000 euros por unidad y el Gobierno adquirió 46 misiles. Un gasto de 57,39 millones de euros dentro del presupuesto militar, que ha ido en aumento en los últimos años.
Así actúa el arma más potente del Ejército español. Vídeo: Ministerio de Defensa
La firma de ingeniería Sener es la contratista principal, aunque los misiles los fabrica la germano-sueca Taurus Systems GmbH, participada por la compañía europea EADS. El Gobierno justificó la compra por "la necesidad del Ejército del Aire de disponer de un misil de largo alcance (más de 300 kilómetros), que permita batir con precisión a larga distancia objetivos fuertemente protegidos y reducir la posibilidad de derribo de la areonave lanzadora".
Tras realizar la compra en 2005, España recibió sus dos primeros misiles en 2007. Se convirtió así en el segundo usuario del Taurus tras Alemania. Pero el Taurus es inútil sin un avión que lo lance y su integración en el F-18 ha sido la tarea del Centro Logístico de Armamento y Experimentación (Claex) del Ejército del Aire.
Para verificar su eficacia, dos F-18 del Claex y dos del Ala 12 de la base de Torrejón se desplazaron en mayo al polígono de tiro de Overberg, en Sudáfrica ya que ni en España ni en Europa hay un campo de pruebas de esas dimensiones y características. El uso del polígono ha costado 631.359 euros.
En la llamada Operación Cruz del Sur, se desplazó a 70 militares, aviones de reabastecimiento en vuelo, de transporte y de búsqueda y salvamento. Tras varios ensayos en los que se lanzaron dos misiles operativos, el sábado se llevaron a cabo las pruebas con el misil Taurus lanzados por los F-18. Una vez lanzado, el motor del misil se enciende y comienza su viaje autónomo, a casi 1.000 kilómetros por hora y a 30 metros del suelo. Su sistema de navegación le dirige hacia el objetivo, a 350 kilómetros de distancia. Cuando lo identifica, se eleva y cae en vertical sobre él.






























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