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Uno de los policías que participó en los registros: "Todas las trabas que pudieron poner, las pusieron"

"Todas las trabas que pudieron poner, las pusieron". Así se ha pronunciado uno de los inspectores de la Policía Nacional citados a declarar este miércoles en el juicio del caso Nóos y que participaron en los registros que tuvieron lugar en noviembre de 2011 en las sedes de las empresas que conformaban el conglomerado urdido en torno al Instituto Nóos por Iñaki Urdangarin y Diego Torres.
En el caso de uno de los registros, llevado a cabo en la sociedad Braxton Consulting, su representante, Salvador Trinxet --quien presuntamente ayudó a urdir una red de evasión fiscal internacional de los ingresos obtenidos de las Administraciones públicas por Nóos--, permaneció "desaparecido en combate" bajo el pretexto de "haber sido hospitalizado".
Según ha relatado, se investigó el paradero de Trinxet --actualmente uno de los 17 acusados que se sienta en el banquillo por esta causa-- sin obtener respuesta. De hecho, al acudir a la vivienda de su padre, éste comentó a la Policía que su hijo había estado hospitalizado y que "no sabía dónde estaba ni sabía su número de teléfono". Según ha recordado, les dijo que tras pasar por el hospital se había ido a un hotel puesto que "no quería oír ruidos".
En la sede de Braxton, ha recordado además que las carpetas estaban vacías y los empleados decían que "no tenían las claves de los servidores ni las llaves de los cajones. Fue una colaboración cero".
En cuanto al análisis del entramado de empresas de Urdangarin y Torres, el inspector ha señalado que de las investigaciones se constató que "constituían un todo y facturaban entre sí". Al ser interrogados algunos de los trabajadores contratados en ellas, ha señalado que las afirmaciones de varios de ellos eran "descabelladas".
"Se reafirmó la idea de que en el conglomerado todos hacían de todo y que el organigrama de empresas se repartía al 50 por ciento entre Urdangarin y Torres", ha incidido el agente, recordando que "no había muchos mandos intermedios --en todo caso Maite Zazo y Mario Sorribas-- y las labores de los empleados eran muy imprecisas".