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El ex presidente uruguayo Lacalle promete más seguridad ciudadana y libertad económica

El ex presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle, uno de los precandidatos del opositor Partido Nacional a los comicios del próximo mes de octubre, prometió hoy más seguridad ciudadana y una mayor libertad económica como dos de los pilares de su futuro programa electoral.
"Hay miedo y temor a ejercer la autoridad" en Uruguay, dijo Lacalle, quien apostó por reformas en la edad de imputabilidad de delitos y subrayó la necesidad de dotar de "un marco jurídico de certezas" a la empresa privada, cuyo papel en el desarrollo económico del país consideró esencial.
Lacalle, presidente de Uruguay de 1990 a 1995, presentó hoy las líneas básicas de su proyecto electoral ante empresarios, banqueros, políticos y diplomáticos reunidos en la Cámara Oficial Española de Comercio, Industria y Navegación, en Montevideo.
Adelantó que en marzo próximo su partido ofrecerá la propuesta definitiva de campaña para la carrera electoral de este año.
El próximo 28 de junio se celebrarán en Uruguay elecciones internas en los partidos para que cada uno defina a su candidato presidencial para los comicios generales del 25 de octubre.
En esos comicios internos es "absolutamente libre" la participación de los ciudadanos, estén o no afiliados a los partidos, recordó Lacalle.
El ex presidente uruguayo es uno de los precandidatos del Partido Nacional o "Blanco" para encabezar el liderazgo electoral de esta fuerza en octubre, y por ahora sólo tiene como rival al actual presidente de su formación, Jorge Larrañaga.
Después, el reto es vencer al gobernante Frente Amplio, que postula como candidatos previos a los ex ministros Danilo Astori y José Mujica, y al intendente del Departamento de Canelones, Marcos Carámbula.
Sobre la coalición gobernante desde 2005, Lacalle subrayó que es la primera vez desde 1966 que un grupo político tiene la mayoría absoluta y que "nunca en la historia del país se había conocido tanta acumulación del poder".
Según Lacalle, el Frente Amplio no ha sabido aprovechar las circunstancias positivas de estos años, como "el buen viento económico" ni hacer frente al incremento de la inseguridad ciudadana.
Recordó que la actual edad de imputabilidad de delitos, los 18 años, fue establecida en 1935.
"Hoy estamos en otra sociedad, en otro mundo, y no querer advertirlo es negarse a salvaguardar esa sociedad", afirmó.
Adelantó que el Partido Nacional propondrá la creación de un Instituto del Menor Infractor y defendió la "discrecionalidad para los jueces a la hora de juzgar si hay conciencia y voluntad de acto delictivo" en los jóvenes.
En el plano económico, Lacalle denunció el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) aplicado por el actual Gobierno desde el 2007 y pidió que la dirección impositiva "no sea un KGB (los servicios secretos de la URSS)".
"Creo en un empuje muy fuerte de la economía" y en que "los Gobiernos molesten lo menos posible", para lo cual es necesario establecer "un marco jurídico de certezas" para inversores y empresarios, agregó.
Defendió la producción de software como un motor de la "nueva economía" uruguaya, y la "libertad total de generación de energía, incluida la nuclear", con la creación de una Agencia Nacional de Energía.
También dijo que "el peligro mayor que vive el país" es "la fractura social" en torno a la riqueza, y abogó por la "competencia de clases" en lugar de la "lucha de clases".
Recordó el origen español de su familia y destacó la fuerza e ilusión que trajeron a Uruguay aquellos trabajadores.
"Cuando (en el Partido Nacional) pensamos en el futuro propio, tenemos que volver a nuestros abuelos emigrantes", concluyó.