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El sanguinario de ETA

El mes que viene cumplirá 53 años. Los últimos 21 los ha pasado entre rejas. Durante ese tiempo ha recorrido varias veces España de norte a sur. Pero siempre dentro de un furgón policial. Hasta en 40 ocasiones ha sido cambiado de centro penitenciario.
Todas las medidas eran pocas para evitar su fuga. Ha sido uno de los presos con más asesinatos a sus espaldas. Antes de cumplir 32 años, había matado a 25 personas.
 Con el comando Madrid, participó en 11 atentados terroristas de todo tipo. Ametralló militares y colocó coches bomba. Con uno de ellos, asesinó en 1986 a 12 guardias civiles e hirió 70 personas en la Plaza de la República Dominicana de Madrid.
Una vez en prisión las cosas no cambiaron en nada. Protagonizó numerosas huelgas de hambre, celebró cada asesinato que ETA seguía cometiendo e incluso llegó a pedir champán y langostinos para celebrar el brutal crimen del matrimonio Jiménez Becerril, abatido por dos pistoleros del comando Andalucía.
Pero De Juana cumplió aquella condena. Aprovechó cada uno de los beneficios penitenciariosque otorgaba el antiguo Código Penal, el de 1972. Cuando estaba a punto de salir en libertad, De Juana volvió a ser encausado por dos artículos de opinión publicados en el diario Gara.
Gracias a ellos, ha permanecido tres años más en la cárcel En protesta por aquella situación, De Juana protagonizó dos nuevas huelgas de hambre.
Durante la tregua de ETA, rozó la posibilidad de salir en libertad por su estado de salud. No lo consiguió. Ahora está a punto de recobrar la libertad, pero se ha vuelto a poner en huelga de hambre.
Se siente acosado por los medios. No quiere que nadie recuerde que debe un millon y medio de euros a sus víctimas. Unas víctimas que ahora le tendrán de vecino.