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La red yihadista estaba liderada por un ex preso en Guantánamo y el hermano de un terrorista suicida que murió en Siria

Habían iniciado contactos que les facilitaban el acceso a armas y explosivos y, según Interior, tenían intención de atentar en España
La célula yihadista desarticulada este martes por la Policía Nacional y las autoridades de Marruecos contaba con un ex preso de Guantánamo que había combatido en Afganistán y con el hermano de un terrorista que falleció luchando en Siria. Los dos han sido detenidos en España, concretamente en Ceuta. La red estaba integrada por otras dos personas, una de ellas arrestada también e Ceuta y la otra en Nador (Marruecos). Entre sus actividades también estaba la captación, principalmente de menores de edad.
Según el Ministerio del Interior, "los detenidos tenían la decidida voluntad y la plena disposición de realizar acciones terroristas en territorio español" y para ello "habían gestionado una serie de contactos en su entorno que le hacían viable la adquisición de armas y sustancias susceptibles de ser empleadas para la fabricación de explosivos".
El ex preso de Guantánamo recibió formación militar y de combate en campos de entrenamiento de Afganistán bajo el dominio de organizaciones terroristas yihadistas, donde estuvo combatiendo hasta que en el año 2002 fue detenido y, posteriormente, internado en la base estadounidense de Cuba. "El hecho de que este líder haya sido adiestrado en el manejo de armas, explosivos y táctica militar, confiere a esta célula una especial peligrosidad", añade el Departamento que dirige Jorge Fernández Díaz.
Sobre el hermano del fallecido en Siria, Interior destaca "el papel carismático" y de "referente doctrinal" del que gozaba en la comunidad radical de la zona. "Estaría decidido a llevar su compromiso y lealtad al DAESH hasta el final, convirtiéndose en un mártir de la causa como ya hiciera su hermano, que falleció tras ejecutar una acción suicida en Siria".
El tercer detenido en Ceuta realizaba labores de apoyo en todo lo que los dirigentes le solicitaran. Habían establecido en Ceuta y en Marruecos una infraestructura de captación, adoctrinamiento, radicalización y envío de yihadistas para su integración en la organización terrorista DAESH.
REUNIONES EN UN LOCAL COMERCIAL
Las reuniones clandestinas de la célula en las que ejercían sus labores de captación, adoctrinamiento y radicalización, se llevaban a cabo en el domicilio y en un local comercial que regentaba unos de los líderes de la célula.
En estos encuentros se instruía a los adeptos en las medidas de seguridad que se debían adoptar en todo lo relacionado con su plena dedicación a la organización terrorista. Estas medidas son parte de las recogidas en los diversos manuales de seguridad que el DAESH ha difundido, con el fin de que sus militantes no sean detectados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Los detenidos habían centrado su atención en captar y adoctrinar a menores de edad de Ceuta con el fin de que se uniesen a las filas del DAESH en Irak o Siria. Esta actividad se veía beneficiada por la vulnerabilidad de los menores, lo que facilitaba la labor de intoxicación radical yihadista que ejercía la célula, obteniendo de esta manera un total compromiso y sometimiento de los jóvenes al ideario terrorista del DAESH, así como la instrumentalización de los mismos para la ejecución de acciones terroristas.
La utilización de Internet, de las redes sociales y de blogs terroristas restringidos constituía una parte importante en la actividad del grupo. A través de estos canales ejercían una intensa labor de apología del DAESH, además de utilizarlos como medio de información y comunicación. Las acciones terroristas cometidas por el DAESH eran asumidas como propias, al identificarse ellos mismos como "compañeros" de los autores.
La operación ha estado dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 5 y coordinación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional.