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La nueva Dolores

Han pasado seis meses desde entonces y hemos buscado a esta joven. Las heridas se han curado, pero Dolores sigue teniendo miedo. Vive volcada en su hija, la misma que le dio fuerza durante el cautiverio al que fue sometida.
Las secuelas son tan graves y el miedo tan presente, que Lola sigue alerta cuando pasea sola por la calle. Acude regularmente a terapia con el psicólogo y tiene claro que algún día volverá a enamorarse.
De sus captores apenas sabe. Sólo que volverá a verlos cuando comience el juicio. Un proceso al que se enfrenta con temor y con una pregunta pendiente: ¿Por qué?