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Las pacientes con colitis ulcerosa y Crohn deben planificar su embarazo para que no influyan en la gestación

Las pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, tanto colitis ulcerosa como enfermedad de Crohn, deben planificar su embarazo antes de que se produzca para resolver dudas y evitar que sus patologías influan en la gestación.
"Es fundamental informar al ginecólogo y al digestivo del deseo de ser madre, ya que se aconseja la concepción en un periodo de inactividad de la enfermedad", ha destacado Pilar López, especialista del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid), durante una jornada informativa organizada con la colaboración de AbbVie.
Este tipo de trastornos crónicos afectan sobre todo a personas jóvenes y en edad reproductiva y cursan por brotes de actividad durante los que se presentan síntomas característicos como diarrea, dolor abdominal, hemorragia rectal, anemia y fatiga, entre otros.
En este sentido, la doctora López aconseja que, como mínimo, la paciente ha tenido que permanecer seis meses sin ningún brote, y recuerda que si el embarazo no ha sido planificado, existe más probabilidad de que la enfermedad se descontrole y el riesgo de abortos espontáneos y partos prematuros aumente.
Tras el parto, la principal preocupación de estas pacientes está relacionada con la posibilidad de dar de mamar a sus bebés. A este respecto, Fernando Bermejo, jefe de Servicio de Digestivo del Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid), aclara que la mayoría de los medicamentos utilizados habitualmente "pueden y deben mantenerse durante el embarazo y la lactancia".
QUÉ PASA CON LA MEDICACIÓN
La única excepción significativa es la del metotrexato, que se utiliza en un pequeño porcentaje de pacientes con enfermedad de Crohn y puede producir malformaciones en el feto, debiendo suspenderse como mínimo 3 meses antes de la concepción.
Con el resto no hay problemas y, de hecho, los expertos insisten en la necesidad de mantener la adherencia al tratamiento con el objetivo de favorecer el control estrecho de la enfermedad y la calidad de vida de los pacientes.
"En ocasiones, por miedo a los efectos secundarios o por desconocimiento del paciente debido a una falta de información médica adecuada, se suspende el tratamiento 'de mantenimiento', y este hecho conlleva con frecuencia la aparición de recaídas de la enfermedad, lo que pone en peligro el correcto desarrollo del embarazo", ha destacado Bermejo.
En estos casos, el médico debe explicar de forma adecuada la necesidad de un tratamiento, los beneficios esperados y los posibles efectos secundarios, dar instrucciones sencillas, resolver las dudas que pueda tener el paciente y tener en cuenta siempre su opinión.