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Un país sin viejos

La tasa de mortalidad no llega a los cincuenta años, eso quiere decir que en Haití a los cuarenta años ya eres mayor.
Por ejemplo, no ves a personas con el pelo blanco, porque no las hay; no llegan a la edad en que sus cabellos cambian de color, y es en este lugar, tan alejado de la mano de Dios, donde entiendes lo relativo que es todo en la vida.
En el primer mundo tenemos hijos a los cuarenta y aquí, con esta edad, estás a punto de dejar de contarlo.