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El pase de EEUU, una cuestión de fe y corazón

Brasil fue su siguiente rival. Los de Bradley salieron muy ordenados pero se quedó en un espejismo. La 'canarinha' sentenció el partido por la vía rápida, con tres goles a cero, y EEUU bailaba al ritmo que marcaba su rival.
Nadie contaba con un equipo que había perdido los dos primeros encuentros y había encajado seis goles, pero las matemáticas no habían dictado sentencia. Era una cuestión de fe y corazón. Así, Egipto nada pudo hacer ante una selección que creyó en todo momento en el milagro.
La debacle italiana contra Brasil acrecentaba las esperanzas desde el banquillo. Ellos tenían que golear a los faraones para poder colarse en semifinales. Y propio hijo del seleccionador aumentó la distancia en el marcador y Dempsey ponía a los norteamericanos en semifinales.