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La malla permanente transvaginal tiene "a nivel general" un beneficio pequeño en el prolapso vaginal

La malla permanente transvaginal tiene "a nivel general" un beneficio pequeño en el prolapso vaginal, según ha mostrado una revisión sistemática Cochrane de un equipo internacional de investigadores tras analizar a 4.023 participantes.
"Esta es una revisión muy significativa que informa a las mujeres sobre las opciones quirúrgicas disponibles para el tratamiento de esta afección. Resume las pruebas de efectividad de estos enfoques y sus complicaciones. Proporciona a las mujeres más información para tomar decisiones informadas acerca del tratamiento más apropiado para ellas", ha comentado el profesor asociado de la Universidad de Queensland de Brisbane (Australia), Chris Maher.
El prolapso vaginal se produce cuando las paredes de la vagina se debilitan y descienden. Puede constituir un trastorno angustiante, pues supone sentir un bulto o protuberancia en la parte baja de la vagina que se exacerba con la actividad física. Hasta un tercio de las mujeres que han tenido hijos se ven afectadas, además de aquellas que tienen sobrepeso o tos crónica.
Muchas mujeres se someten a un tratamiento quirúrgico que ayude a la función intestinal, sexual y de la vejiga. Hasta la década de los noventa, los cirujanos utilizaban varias técnicas diferentes para reparar el prolapso, como la histerectomía vaginal o la reparación de diversos músculos de la pared vaginal.
En este sentido, y tras el éxito del uso de cintas en la cirugía para la incontinencia y de mallas en la reparación de hernias, los cirujanos ginecológicos comenzaron a utilizar un material artificial de injerto conocido como malla en sus operaciones en los noventa y a comienzos del siglo XXI.
"MUCHAS DUDAS" RESPECTO A LA SEGURIDAD DEL IMPLANTE
Sin embargo, en los últimos años han surgido "muchas dudas" respecto a la seguridad del implante de la malla artificial, debido a los informes de mujeres que han sufrido dolor y exposición de la malla tras la cirugía de malla transvaginal.
En este sentido, la revisión ha mostrado que, a pesar de que la malla permanente transvaginal probablemente reduce el riesgo de percepción del prolapso por parte de las mujeres en comparación con la reparación del tejido, la magnitud global del beneficio fue pequeña.
Así, sobre la base del análisis de los investigadores, un 19 por ciento de las mujeres a las que se les realizó una reparación del tejido, frente al 12 por ciento a las que se les practicó una reparación con malla permanente, percibían el prolapso tras la intervención. Estos datos proceden de estudios que realizaron un seguimiento a las mujeres durante periodos de entre uno y tres años.
Sin embargo, existen problemas importantes con relación a la malla transvaginal permanente. La tasa media de reintervención por prolapso, incontinencia urinaria o exposición de la malla tras la reparación con malla fue del 11 por ciento frente a alrededor del 5 por ciento en mujeres con reparación del tejido.
Asimismo, la malla permanente está asociada con mayores tasas de lesión de vejiga que la reparación del tejido y mayores tasas de incontinencia de esfuerzo. En todos los estudios, el 8 por ciento de las mujeres con implante de malla tuvieron que ser reintervenidas.
"Estas pruebas subrayan la necesidad de sopesar los posibles daños y los posibles beneficios de la cirugía. Una de cada doce mujeres con malla necesita posteriormente una reintervención a causa de la exposición de la malla y podemos esperar que un 7 por ciento más experimente un éxito subjetivo, en comparación con la reparación del tejido sin malla", ha recalcado la autora Corinna Christmann-Schmid.