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Las gafas premontadas adquiridas en bazares pueden provocar mareos, dolor de cabeza y cansancio al leer

El Colegio de Ópticos-Optometristas de la Región de Murcia alerta que el uso de gafas premontadas, cuyo consumo se ha incrementado en los último años, puede acarrear consecuencias graves para la salud visual y ocular como mareos, dolor de cabeza y cansancio al leer, según han informado fuentes del colegio mediante un comunicado.
Según la presidenta del Colegio, Ana Belén Almaida, este tipo de gafas, que pueden adquirirse en diferentes puntos de venta como gasolineras o bazares, "suelen utilizarse erróneamente para corregir la presbicia o vista cansada, pero sólo deben utilizarse como repuesto en caso de emergencia y no son una solución idónea para la gran mayoría de los usuarios, ya que no están supervisadas por un profesional de la visión".
Asimismo, también apunta que "estas gafas están fabricadas de una forma estándar, produciendo un efecto de lupa que aumenta el tamaño de las imágenes.
Los usuarios deben ser conscientes de que para corregir su vista cansada, la opción ideal es confiar en un profesional de la visión, como es un óptico-optometrista que, en función del problema visual de cada paciente, aconsejará la mejor solución individual y personalizada, no siendo nunca una gafa premontada, sino gafas con cristales monofocales, gafas bifocales, ocupacionales o progresivas, sin olvidar que las lentes de contacto progresivas también corrigen la presbicia o vista cansada".
Del mismo modo, el de Ópticos-Optometristas de la Región de Murcia recomienda que los usuarios "acudan a su óptico-optometrista y busque la solución personalizada a su problemática, sobre todo, porque la adaptación individualizada de una lente es imprescindible para disfrutar de buena calidad visual y no sufrir molestias".
Al hilo, Almaida recomienda "realizarnos una revisión visual como máximo cada dos años para comprobar que la corrección que usamos en nuestras gafas o lentillas es la adecuada", ya que la presbicia, que es un estado refractivo, comienza a manifestarse a partir de los 40 años a consecuencia del envejecimiento, con síntomas como visión borrosa al leer o trabajar en visión próxima , y evoluciona con el tiempo.
Y es que, este tipo de gafas, que se fabrican con unas medidas estándares de distancia interpupilar y una graduación que sólo coincide con un 5 por ciento de la población con presbicia, están fabricadas en su mayoría en plástico inyectado y sin ningún control de calidad óptica, lo que produce gran cantidad de alteraciones.
Además, las lentes, "como consecuencia de estar montadas bajo un estándar de distancia interpupilar, el centro óptico de éstas no coincide con el eje visual de los ojos, por lo que su uso continuado induce a diversos efectos prismáticos y producen síntomas de incomodidad visual".
Para evitar estas consecuencias adversas, el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas recomienda que las "gafas premontadas deben cumplir una serie de requisitos de seguridad, eficacia y calidad", y piden que "a la hora de adquirir estos productos se compruebe que, en las instrucciones de uso, conste claramente la graduación. Asimismo, las gafas deben llevar la señal de conformidad CE en el producto, tanto en el envase como en el prospecto".
Finalmente, piden que, al efectuar la compra, se eviten canales de distribución no autorizados como Internet o bazares, ya que "lo mejor es optar por un establecimiento sanitario de óptica, bajo la supervisión de un experto óptico-optometrista que facilitará y adaptará el producto más adecuado a los problemas y necesidades de cada paciente con la máxima garantía de calidad".