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Las pruebas científicas de las plagas bíblicas

La séptima plaga, lluvia de granizo y fuego, en un cuadro de John Martin.telecinco.es
Un grupo de investigadores puede haber desmontado uno de los capítulos más rememorados del Antiguo Testamento: el de las diez plagas que Dios envió a los egipcios para que Ramsés II liberase al pueblo hebreo de la esclavitud. El Nilo rojo como la sangre, las ranas, los mosquitos, las langostas... todos los males no provendrían de un Dios vengativo, si no de un encadenamiento de fenómenos provocados por cambios en el clima.
El documental, que será emitido por National Geographic, explica que los habitantes de Pi-Ramsés, ciudad en el Delta del Nilo que fue capital de Egipto durante el reinado de Ramsés II (1279 a.C.-1.213 a.C.), abandonaron la ciudad a causa de las plagas, que se produjeron según los científicos por un cambio drástico en el clima. Así, han ido dando una explicación empírica a cada uno de los desastres que recoge la Biblia.
Para la primera de las plagas, en la que el Nilo se tiñó de sangre, aluden al aumento de las temperaturas, que secó el río y lo convirtió en un lodazal. Una de las algas de agua dulce que habitaban en el Nilo, la Oscillatoria Rubescens, provocó el apocalíptico efecto al morir. Las ranas, los mosquitos y los insectos (segunda, tercera y cuarta plaga) llegan a raíz de la primera plaga. Al secarse el río, los anfibios se ven obligados a buscar otro hábitat. Con la marcha de uno de los depredadores naturales de las moscas, mosquitos, etc, estos se reprodujeron sin freno.
Al multiplicarse la cantidad de mosquitos e insectos, aumentaron también las enfermedades en la población a causa de las picaduras. Es decir, la quinta y la sexta plaga: pestilencia, úlceras y sarpullidos. La séptima plaga, granizo de fuego y hielo, tiene que ver con el clima. Responde a un desastre que pudo ocurrir a 400 km de distancia de la ciudad: La erupción del volcán Thera, en la isla de Santorini.
La explosión dejó el cielo lleno de ceniza volcánica, que al chocar con tormentas sobre Egipto produjo una impresionante granizada, además de inestabilidad en el clima. Aumentaron las precipitaciones y la humedad, lo que trajo a las langostas. Es decir, la octava plaga. La ceniza del Thera estuvo pululando sobre el cielo durante un tiempo, impidiendo que se filtrara la luz solar (novena plaga, la oscuridad).
Por último, la décima plaga, la de la muerte de los primogénitos, vendría provocada por la contaminación del grano por un hongo. Los primeros hijos varones en Egipto tenían privilegios sobre los demás, por lo que eran los primeros en comer... y en morir envenenados.
JNP