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En el punto de mira

Santiago Absacal ni siquiera puede comprar el pan tranquilo. Tampoco el periódico. Se pasa la vida huyendo de la rutina porque en los últimos 13 años ETA le ha intentado asesinar 3 veces. Le entrevistamos en la tienda de ropa que tiene en Amurrio (Álava), un negocio blindado ya que ha sufrido en demasiadas ocasiones, los ataques de ETA.
Nos cuenta que no es fácil pertenecer al Partido Popular en este pueblo, un ayuntamiento con 10.000 habitantes gobernado por la izquierda abertzale. Además, Santiago es empresario y ha recibido 3 cartas de extorsión. Ser objetivo de ETA le ha espantado a muchos clientes.
La banda terrorista tiene fijación con este hombre. Los caballos son su pasión, por lo que los pintaron con amenazas de muerte. Durante meses y sin saberlo, Santiago montó y se hizo amigo de Iñaki Cruchaga, miembro del comando Barcelona.
Santiago compagina el negocio con el puesto de procurador de las Juntas Generales de Álava. Sus viajes a Vitoria son frecuentes, pero ni la ruta ni los horarios se repiten.
En su despacho se siente seguro. Ahora también contento, porque después de 30 años, por fin puede ver la bandera de España en el parlamento vasco.