19.11.09 | 17:19 Pilar Bernal Hernández
Los teléfonos móviles, activados con tarjetas prepago, han sido hasta ahora una herramienta fundamental para delincuentes y terroristas. La opacidad de estas líneas telefónicas dificulta la labor de los investigadores a la hora detectar delitos y por eso la ley marca desde 2007 que cada nueva tarjeta debe tener el nombre y apellidos de su propietario, es decir que debe estar identificada con DNI o pasaporte. Pero a pesar de los esfuerzos ya existe un mercado negro de estas 'prepago piratas', tarjetas que se pueden adquirir sin aportar ningún dato personal ni DNI, ni documento alguno.
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